Una vieja especie: el opinador
Por: Alfonso Aguil�
www.interrogantes.net
������� El opinador es un personaje que acostumbra a opinar sobre cualquier cuesti�n, y con una soltura ol�mpica. No es que sepa mucho de muchas cosas, pero habla de todas ellas con un aplomo que llama la atenci�n. Nada escapa del perspicaz an�lisis que hace desde la atalaya de su genialidad.
������� �Es que acaso no tengo libertad para opinar?, dir� nuestro personaje. Y dar�n ganas de responderle: libertad s� que tienes, lo que te falta es cabeza; porque la libertad, sin m�s, no asegura el acierto.
������� Pertenecer al sector cr�tico y contestatario es para esas personas la mism�sima cima de la objetividad.
������� Es cierto, indudablemente, que la cr�tica puede hacer grandes servicios a la objetividad. Pero la cr�tica, para ser positiva, ha de atenerse a ciertas pautas. Detr�s de una actitud de cr�tica sistem�tica suelen esconderse la ignorancia y la cerraz�n. Si hay algo dif�cil en la vida es el arte de valorar las cosas y hacer una cr�tica. No se puede juzgar a la ligera, sobre indicios o habladur�as, o sobre valoraciones precipitadas de las personas o los problemas.
�������� La cr�tica debe analizar lo bueno y lo malo, no s�lo subrayar y engrandecer lo negativo. Un cr�tico no es un acusador, alguien que se opone sistem�ticamente a todo. Para eso no hacer falta pensar mucho, bastar�a con defender sin m�s lo contrario a lo que se oye, y eso lo puede hacer cualquiera sin demasiadas luces. Adem�s, tambi�n es muy c�modo atacar a todo y a todos sin tener que defender ellos ninguna posici�n, sin molestarse en ofrecer una alternativa razonable �no ut�pica� a lo que se censura o se ataca.
������� Adem�s, quienes est�n todo el d�a hablando mal de los dem�s, tienen que amargarse ellos tambi�n un poco la vida. Parece como si vivieran proyectando su amargura alrededor. Como si de su desencanto interior sobrenadaran vaharadas de crispaci�n que les envuelven por completo. Les disgusta el mundo que les rodea, pero quiz� sobre todo les disgusta el que tienen dentro. Y como son demasiado orgullosos para reconocer culpas dentro de ellos, necesitan buscar culpables y los encuentran enseguida.