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2. Nociones generales sobre el conocimiento humano


Es demasiado evidente que el hombre es un ser abierto y orientado hacia el entorno en un sentido muy amplio. La autoexperiencia humana nos dice que nos hallamos en medio de una realidad conocida, en medio de otras personas y de infinidad de cosas con las que nos relacionamos y entre las que realizamos nuestra compleja existencia. Es una experiencia inmediata.


Un entrono que podemos definir como la totalidad de nuestro espacio vital y de nuestro horizonte cognoscitivo. Esta realidad evidente est� suponiendo que conocemos a los dem�s, al mundo y a nosotros mismos como objetos reales. Si no, no se explicar�a el modo humano de la acci�n, y la colaboraci�n de todos en las mismas tareas o en objetivos diversos.

Las notas m�s generales de todo conocimiento humano son:

Una actividad vital, en el sentido de que conocer no es meramente reflejar una realidad como un espejo refleja pasivamente el objeto que se le pone delante. As� lo cre�a Descartes. Es m�s bien una respuesta vital u original de nuestras facultades cognoscitivas que reaccionan ante la realidad y, de manera intencional se apoderan de ella. Esto significa que, fundamentalmente, el conocimiento es una actividad inmanente, hecho que crea no poca dificultad para explicar la causalidad de la realidad exterior y sensible en las facultades intelectuales.

El conocimiento es una relaci�n entre sujeto cognoscente y objeto conocido. No existe uno sin otro. Husserl, inspir�ndose en Bretano, insisti� en que cualquier vivencia de la conciencia, y mucho m�s si es cognoscitiva, est� dirigida intencionalmente a un objeto, el objeto no es la conciencia pero es un correlato esencial a ella. Es as� efectivamente. La diferencia entre el conocimiento animal y el humano consiste en que el hombre distingue reflejamente el objeto como realidad distinta del yo sujeto, aun cuando el objeto conocido sea inmanente al sujeto. El sujeto hace presente intencionalmente al objeto como algo distinto de �l mismo� La prueba es que las ciencias nos posibilitan la interpretaci�n y el dominio de lo real, no s�lo de lo real sensible, sino de lo real inteligible, como son los derechos humanos, o las definiciones de realidades como ley, derecho, justicia, sociedad, Estado, etc. y todos los conceptos universales, que son la base de las ciencias.

El conocimiento es una uni�n intencional. Esta uni�n es de tal naturaleza que el acto de conocer, el cognoscente y lo conocido son una misteriosa unidad en la que, sin embargo, permanece siempre una alteridad entre sujeto y objeto.

Es claro que en esta simbiosis de sujeto el objeto del conocimiento puede experimentar alguna modificaci�n, tanto m�s que, como hemos dicho, nuestro conocimiento no es pasivo y espectacular, sino vital y activo., podemos ignorar, y frecuentemente ignoramos otros. Siempre ser� posible adquirir nuevos datos de He aqu� por qu� el hombre debe mantenerse en una constante apertura a la realidad para dejarse guiar y enriquecer por ella porque, de hecho, conocer no es otra cosa que el abrirse de la realidad a la conciencia humana. La persona es tanto m�s normal, equilibrada y sabia cuanto m�s se deja guiar por lo real. Son sujetos neur�ticos o psic�patas aquellos que en uno o en muchos aspectos han perdido el sentido de la realidad.

El conocimiento nos convierte en sujetos conscientes, aptos para la comunicaci�n con el mundo de las cosas y de las personas, y por ello, aptos para el progreso. Nos abre a posibilidades de suyo indefinidas porque es impensable que haya algo impensable.

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