Nacimiento de Sinaí.
(“Sinaí” es la obra creada por Lolo, Manuel Lozano Garrido, Siervo de Dios, periodista e inválido, para orar por la prensa católica).
Lólo, joven de A.C., a los 23 años quedó totalmente inválido en silla de ruedas. Su biografía breve ha sido publicada por periodismocatolico.com. Pero entre las notas de su vida que merecen ser recordadas está el nacimiento de SINAÍ.
Lolo, peregrino a Lourdes en su enfermedad, conoce a miembros de la entonces incipiente PPC (Propaganda popular católica). Su ilusión periodística –truncada por su invalidez- encuentra un cauce: crear esto grupos de oración por los periodistas católicos y por la prensa en que ellos trabajan.
Sinaí al mismo tiempo es el nombre de la Pía unión que agrupa a los asociados y, después, también de la pequeña revista que une a todos los asociados.
Pero la mejor manera de conocer esta obra son las propias palabras de Lolo en la carta con que se pone en marcha –nace- esta obra:
“Siempre me ha preocupado esta necesidad de apoyo espiritual a la Prensa Católica... si entra en la voluntad de Dios, ya verás como su gracia se multiplica en los lectores.
Lo que yo he pensado es lo siguiente: Constituir unos “Grupos de oración por la prensa católica”. Cada grupo se consagraría a una publicación, ofreciendo sus oraciones y obras meritorias por la eficacia de esa revista, por la inspiración para sus redactores y hasta por las propias necesidades individuales y familiares.
El Grupo podría ser minoritario: doce, en recuerdo del Colegio Apostólico. Al rebasar esta cifra se iniciaría una nueva unidad, tomando bajo su patrocinio otra revista.
De cada grupo formarían parte, con preferencia, personas que puedan ofrecer un tesoro de sufrimiento, aunque no en exclusiva: habría que dar cauce, a su vez, a personas de una rica vida interior, de oración abundante, y también a las que sin estar visitadas concretamente por el dolor físico, arrancan a sus tribulaciones morales un saldo positivo. Si te parece bien , uno de esos Doce podría ser, corporativamente, una comunidad contemplativa.
Ahora bien, los Grupos necesitarían de algo que sirviera de vínculo y a la vez que recordara y profundizara en la idea del Cuerpo místico, con su proyección real, en este caso, a través de la prensa. Lo más a mano es una circular, que serviría para todos los grupos, puesto que la idea general es la misma. Facilitaríamos también una oración, como modelo, con las ideas esenciales que perseguimos y que procuraríamos que fuera indulgenciada.
La circular tendería, preferentemente, al provecho individual, a llenarle de vida interior, para que rebose y luego desborde su riqueza íntima sobre el apostolado escrito...
Por último, tengo en duda el nombre... Te apunto ahora, para que lo pienses, este título por ejemplo: “Grupos SINAÍ, de oración por la Prensa Católica”. Te explicaré: el nombre de Sinaí lo tomo de la montaña en que oró Moisés, de sus manos siempre en alto que empujaban al ejército israelita y que cuando decaen hacen declinar también la suerte del combate.”
Con esta circular de Lolo comenzó su andadura esta Obra. Pero “Sinaí” bien significa el espíritu de Lolo y su vocación misionera y evangelizadora desde la prensa.
Esta carta la escribe Lolo en 1959. A la sombra de Sinaí se cobijan revistas, periódicos, emisoras, institutos de periodismo... Al ir creciendo el numero de asociados, la pequeña circular a multicopista se convierte también en una pequeña revista que ya se hace en la imprenta: Lolo une así a todos los enfermos que va conociendo y con los que contacta personalmente por carta y por teléfono e incluso recibiéndolos en visita. Al par une con ellos a los periodistas y a los Medios.
El deseo de Lolo era que la prensa fuera como un Sinaí desde donde Dios se revelara, aunque para ello fuera necesario subir a la montaña sagrada del dolor.
El espíritu que Lolo puso en esta obra suya bien puede considerarse como un anticipo profético en su visión de la grandeza de los MM.CC.SS. al servicio de la evangelización.
Monseñor Rafael Higueras.
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