Latinoamérica también necesita conciliar familia y trabajo
Por: Nuria Chinchilla, Consuelo León
International Center of Work and Family
2006-07-12
Fuente: www.mujernueva.org
Anaïs Hendriks, Nuria Chinchilla, Consuelo León
Contrariamente a lo que se cree desde Europa y EEUU, la necesidad de implantar medidas para la conciliación de la vida laboral y familiar ha llegado a las empresas de Latinoamérica. Así se deduce del estudio IFREI (IESE Family-Responsible Employer Index) realizado por la profesora Nuria Chinchilla la investigadora Consuelo León y la asistente de investigación Anaïs Maya Hendriks en empresas de Brasil, Uruguay, Perú, Ecuador, Colombia, Guatemala y México. El estudio ha sido realizado en colaboración de escuelas de negocios de los respectivos países: Instituto Superior da Empresa (Brasil), Instituto de Alta Dirección Empresarial (Colombia), Instituto de Desarrollo Empresarial (Ecuador), Escuela de Negocios Universidad del Istmo (Guatemala), Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (México), Escuela de Dirección de la Universidad de Piura (Perú) e Instituto de Estudios Empresariales de Montevideo (Uruguay).
Las respuestas dadas por las empresas indican que, lejos del tópico de que la población es perezosa, no falta la adicción al trabajo. Más de la mitad de las empresas encuestadas esperan que los empleados se lleven trabajo a casa.
Un mundo heterogéneo
Los países de Latinoamérica son demasiado heterogéneos para extraer conclusiones comunes que puedan aplicarse por igual. Habitat, educación, recursos económicos y estructuras productivas son muy diversos en el inmenso territorio que va de Río Grande a Tierra de Fuego. El mestizaje y el peso de la población indígena o afroamericana también afectan de manera muy desigual a unos y otros estados. Por ello, sería un error simplicar poner los datos en un solo saco.
El caso de Brasil es especialmente atípico: el país acumula el 42 por ciento del territorio y el 33 por ciento de la población, y tiene una lengua distinta a la de casi todas las demás naciones. Además, mientras que es una potencia mundial emergente tiene un muy limitado peso en el concierto de las naciones de la zona, muchas de las cuales se sitúan en la cola del ranking mundial de desarrollo humano.
Pese a la enorme diversidad entre ellos, los países del área hispana comparten dos ejes comunes que, aparte la vecindad, dan cierta cohesión humana y cultural a estos países: el catolicismo y la lengua. Otro parámetro unánime es la alta valoración de la familia, lo que tiene una clara incidencia a la hora de plantear conciliación entre vida laboral y familiar. El 88 por ciento de las compañías brasileñas, por ejemplo, destacan el respeto por la familia como cultura de la empresa.
En toda sociedad el papel de la familia es fundamental, pero en aquellas en las que la cobertura social es muy limitada, como ocurre en las latinoamericanas, se transforma en la única institución de protección social frente al desempleo, la enfermedad y la inmigración. Dicho en terminología económica, en estos países la familia representa un gran capital social.
Normativa propia
Con todo, la familia latinoamericana no está al margen de las sacudidas que sufre esta institución en todo el mundo. Las familias nucleares siguen siendo las predominantes pero siguen creciendo los hogares monoparentales femeninos, con el consecuente sobreesfuerzo de la mujer y de pobreza en el conjunto de la sociedad.
La incorporación masiva de la mujer al mundo laboral retribuido también ha llegado a Latinoamérica. Entre 1990 y 2002 la tasa de empleo femenino en las zonas urbanas (de los países estudiados) pasó del 37,9 al 49,7 por ciento. Como casi en todas partes, pero quizás más que en Europa, la creciente incursión de las mujeres en el trabajo remunerado fuera del hogar no ha ido acompañada de una participación equivalente de los hombres en el ámbito doméstico, con lo que la sobrecarga de trabajo sólo ha incidido sobre aquellas.
Por otra parte, las medidas destinadas a la conciliación familia-trabajo de los empleados todavía no están aún muy difundidas entre las empresas hispanoamericanas. Sólo pueden equipararse con Europa, las exigencias legales relacionadas con las necesidades más elementales, como los permisos de maternidad (que oscilan entre las 12 y las 16 semanas, sin que falten precisiones legales en diversos países en el sentido de que al menos la mitad de dicho período debe tomarse después del parto). En todas las legislaciones se determina un tiempo cotidiano para la lactancia y, en el caso del Perú, se detalla explícitamente que la hora diaria de lactancia durante seis meses ?no puede sustituirse ni compensarse de ninguna otra forma?
Otra de las características comunes en la normativa de estos países es la importancia de las guarderías en los centros de trabajo. Sin duda tienen mucho que ver los altos índices de natalidad, que por término medio son el triple del español. Así, Brasil exige guarderías en todas las empresas con más de 29 empleadas mayores de 16 años; en Guatemala las de más de 30 trabajadoras; y en Ecuador toda empresa con más de 50 trabajadores, sin especificar sexo.
Con todo, dentro del ámbito empresarial, todavía queda un largo trecho para la generalización de medidas de conciliación. En Brasil y México sólo el 20 por ciento de las compañías han implementado políticas de este tipo, porcentaje que desciende al 15 por ciento en Uruguay y al 13 por ciento en Colombia. En Ecuador se encuentran en el 12 por ciento, en Guatemala en el 9 y en Perú en el 6 por ciento de las compañías.
Más de la mitad de las empresas que han respondido a las encuestas aseguran no tener políticas de conciliación, y entre el 20 y 35 por ciento suelen contestar que las tienen en cuenta, pero no las han implementado. Por otra parte, un porcentaje nada desdeñable de las empresas que han implantado medidas de conciliación aseguran que los empleados no hacen uso de ellas.
En sentido inverso, las principales demandas del trabajador en políticas de flexibilidad se concentran en los días de permiso y vacaciones cortas o abandono del puesto de trabajo por emergencias, tiempo libre para formación y horario flexible.
Según los expertos del informe, Latinoamérica será probablemente una de las zonas del planeta donde se producirán mayores cambios sociales en las próximas décadas. Deberá aparecer una clase media hoy casi inexistente en muchos países y ampliarse las perspectivas profesionales y de desarrollo en un continente de casi 600 millones de habitantes. En el nuevo marco no podrá aplazarse la generalización de medidas de conciliación de la vida laboral y familiar. Mejor empezar cuanto antes.