La Sexualidad Humana
El hombre entra en el mundo y casi en la trama �ntima de su porvenir y de su historia, con la conciencia del significado esponsalicio del propio cuerpo, de la propia masculinidad y feminidad.
Por eso, aunque el hombre es consciente de la capacidad procreadora del propio cuerpo y del propio sexo, est� al mismo tiempo libre de la �coacci�n� del cuerpo y sexo. As� como el instinto estimula la fecundidad y la procreaci�n en todo el mundo viviente, en el caso de la persona humana, en la relaci�n amorosa, no s�lo entra en juego la tendencia sexual y el sexo propiamente dicho, sino que muy activamente influye toda la dimensi�n afectiva y afectuosa.
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