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ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA

INTRODUCCIÓN

PERSPECTIVA DE LA ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA

El concilio Vaticano II acoge las orientaciones de la teología contemporánea sobre la manera como es posible actualmente construir una antropología  teológica, basada sólidamente en la palabra de Dios y en la plena correspondencia con las exigencias de la vida eclesial hoy. El hombre es considerado como inmerso en la historia. El sentido último del devenir del hombre es la salvación.


La historia de la humanidad es la historia de la salvación. Es imposible construir una antropología completa sin tener en cuenta la dimensión cristológica del hombre; precisamente en el misterio de Cristo es donde encontramos reunidas las dos características de la teología, una doctrina sobre el hombre a la luz de Dios.
La historia de la salvación es el desarrollo del compromiso libre, con que el hombre responde a la llamada de Dios. La historia de la salvación tiene que aceptarse como el desarrollo de unas actitudes intersubjetivas, que implican la aceptación o la repulsa de una relación, el abrirse o cerrarse a la comunión. El concepto clave es la persona, entendida como un ser consciente de sí mismo, que dispone de sí mismo y se va construyendo progresivamente, tomando postura con sus opciones libres frente a los valores y a las demás personas, y sobre todo frente a Dios (visión “personalista”).


La revelación es un mensaje en donde se apela al consentimiento total del que lo escucha, para que encuentre en Cristo su salvación, es decir, el desarrollo pleno de su existencia personal, y se comprometa en el diálogo filial con el Padre. Este diálogo es posible únicamente dentro del ambiente que Dios preparó para la salvación humana. Dios ha querido santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo que lo confesara en verdad y le sirviera santamente. La antropología teológica tiene que considerar la índole comunitaria de la imagen de Dios, que es el fundamento del dogma del pecado original y de la dimensión eclesial de la vida de la gracia. 

FUNDAMENTOS DE LA ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA

La antropología teológica considera todo el mensaje cristiano desde el punto de vista de la persona humana a la que Dios se comunica.


Fundamentos de la antropología teológica: el hombre en su condición creada, en su primordial vocación a la amistad con Dios, su caída en el pecado, su ascensión laboriosa y gratuita hacia la unión con Cristo, en quien, reconciliado con el Padre, puede ir creciendo hasta la plenitud escatológica. Todo es te conjunto doctrinal es el centro de cristalización que permite estructurar todo el mensaje cristiano como una antropología teológica.


MÉTODO DE ESTUDIO

El concilio recomienda que en la formación teológica se ilustre de la forma más completa posible los misterios de la salvación, aprendiendo a profundizar en ellos y a descubrir la conexión, por medio de la especulación, bajo el magisterio de santo Tomás.


Aprender a buscar, a la luz de la revelación la solución de los problemas humanos, aplicar sus eternas verdades a la mudable condición de la vida humana y a comunicarlas de un modo apropiado a sus contemporáneos.


El fin de la antropología teológica consiste en conocer al hombre en su realidad concreta actual. La palabra de Dios nos ofrece la inteligencia del fenómeno humano en sus condiciones presentes, a través de una explicación genética.


Esta antropología describirá: el hombre creado por Dios, destinado a ser imagen de Dios , pero deformado por el pecado.

EL HOMBRE CRIATURA DE DIOS

En el Antiguo Testamento, trascendiendo la categoría del pueblo elegido, se llega al hombre mismo, en cuanto que depende totalmente de Dios, en su actuación y en sus obras. Esta penetración del fenómeno humano se concreta en la Biblia en un esquema histórico, en el que se parte de los antecedentes del pueblo escogido hasta llegar al momento en que el hombre, por obra de Dios creador, aparece en el universo. En el Nuevo Testamento se asciende de nuevo al momento de la creación, especificando que el hombre ha sido creado por Cristo, en Cristo y hacia Cristo. El pensamiento teológico expone los aspectos fundamentales  de una visión cristiana del mundo en general y del hombre en particular, explicando las relaciones que hay entre Dios y el hombre, afirmando que Dios llevó a cabo su obra con decisión libre, para realizar una participación de su propia perfección.

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