ÉTICA DE LA TRANSMISIÓN DE LA VIDA
Dra. Isabel Viladomiu
http://www.aceb.org
PERSONA HUMANA SEXUADA
La persona humana se manifiesta en dos aspectos diferentes del ser personal: varón y mujer. Esta diferencia viene dada en el momento de la fecundación por la presencia del cromosoma - Y - en la aportación paterna, materializada en el espermatozoide, influyendo de forma decisiva en el desarrollo embrionario y del individuo, tanto por ser el causante de la aparición y desarrollo de estructuras genitales masculinas, como en la modulación del SNC y la producción hormonal.
Por tanto podemos hablar de diferencias significativas en ambos sexos, ya desde el momento de la fecundación, pero no de una superioridad o dominio de uno sobre el otro. Ambos pertenecen al género humano, es una diferencia que marca un estar en el mundo como ser VARÓN o ser MUJER, diferentes pero con igual dignidad y que es la base de la COMPLEMENTARIEDAD del ser humano. El varón está orientado hacía la mujer y la mujer está orientada hacía el varón. Está orientación está profundamente inscrita en la naturaleza humana y orienta al varón y a la mujer hacía la UNIDAD, no solo físicamente hacia la unión sexual, sino a la complementariedad de su ser personal total.
INTERROGACIÓN DE LA PERSONA: CAPACIDADES Y DINAMISMOS
El punto de partida del estudio ético de la sexualidad humana nos lleva a considerar a la persona humana como unidad indivisible, poseedora de una capacidad intelectual ( voluntad ), poseedora de capacidades emocionales ( psíquicas ) y capacidades físicas, ( cuerpo, materialidad del ser) todas ellas integradas en su ser personal. Estas capacidades que poseemos generan unos dinamismos específicos interrelacionados íntimamente entre sí.
Cuando abordamos al hombre bajo esta perspectiva integradora de capacidades y dinamismos atribuidos a estas capacidades tenemos:
1- En un primer nivel descriptivo, el hombre como poseedor de un cuerpo sexuado, pero que no es exclusivamente cuerpo. El cuerpo entra en la composición de la persona. Es falso decir que la persona " tiene" cuerpo o que está unida a un cuerpo, éste es parte “ constitutiva “ de su ser personal y la expresión de la persona, siendo la materialidad que le hace posible su relación con el mundo físico que le rodea.
El hombre al poseer un cuerpo biológico sometido a leyes fisiológicas semejantes a los animales mamíferos, no idénticas, puede existir la tendencia a “verlo” como determinado por los instintos que observamos en el mundo animal. En el hombre no es correcto hablar de instinto por la determinación que este conlleva, por lo contrario sería más correcto
hablar de " inclinación " natural, no determinada, pues el ejercicio de la conducta humana debe siempre corresponder a un acto libre del ser humano. Por ejemplo, puedo dejar de comer por una huelga de hambre, puedo dar mi vida por un ideal, puedo dominar una apetencia sexual en beneficio del otro etc. Y de la misma manera puedo quitar la vida a alguien, puedo comer hasta la saciedad, puedo violar a otro etc. La conducta sexual NO ES INSTINTIVA, ESTA ORIENTADA, NO DETERMINADA.
El cuerpo es siempre una mediación necesaria para la facultad sexual humana al cual va unido el placer sexual corporal. Cuando éste es el objeto exclusivo de nuestra conducta, porque " me gusta, me place " estoy convirtiendo al otro en objeto de " mi placer" , estoy convirtiendo al otro en objeto material de la conducta sexual, por tanto se realiza con esta acción la cosificación del otro en base a unos intereses orientados solamente a la obtención del placer sexual corporal. La persona es vista, en esta situación por el otro, como objeto y la persona no es nunca objeto, es sujeto, es persona humana.
Detenerse, exclusivamente, en la materialidad del placer corporal, no expresa la verdadera capacidad de entrega personal al otro al que corresponde la orientación de la sexualidad humana.
2- El ser humano posee la capacidad de sentir y de emocionarse. Es otra capacidad que le orienta y mueve en la conducta sexual. Los sentimientos no son estables y generan fluctuaciones en el estado de ánimo de las personas. No son una base estable en la base de las relaciones humanas, siendo por sus características y objeto de acción, la utilidad del momento. Es un tipo de relación entre hombre y mujer, muy en boga en nuestros días, que viene a decir: " Estaré contigo mientras me gustes" " Permaneceré contigo hasta que el amor se acabe". En este tipo de relación entre varón y mujer, prevalece lo UTILITARIO : Uso de la persona hasta que deja de producirme sentimientos u emociones. La unión a prueba entre personas es equiparable a la compra de un objeto y su devolución sino cumple las expectativas previstas.
La persona humana, como expliqué en el primer punto no puede ser cosificada, ni utilizada, ni ser tomada a prueba en el aspecto sexual. Esto no quiere decir que la unión corporal entre hombre y mujer y la presencia de sentimientos no corresponda a la conducta sexual humana, sino que no reflejan en la direccionalidad de las mismas lo verdaderamente característico del ser humano.
Es bueno y necesario que la atracción física esté presente, también que se dé la emoción y el sentimiento ante el otro pero no son SUFICIENTES.
3- Los dinamismos del cuerpo, de los sentimientos quedan bajo el dinamismo de la voluntad, facultad que caracteriza al hombre y por la que se erige en ser personal, único y libre, al que corresponde el acto de autodominio sobre su conducta, en todos los niveles corporal, psíquico y volitivo. Es la voluntad el elemento integrador de las capacidades humanas, que vendría a ocupar el vértice de todos los dinamismos humanos, por ser la facultad que genera en el hombre su libertad.
En cuanto a la ética de la sexualidad que nos ocupa, el principio de benevolencia, el que afirma querer el bien de la persona y el principio de beneficencia, obrar buscando el bien del otro, niega que la persona sea utilizada o usada por otro.
Es necesario ver "en sí mismo " este ser personal, verse como " alguien " no como "algo" necesario para descubrir en el otro que es "alguien " y no " algo". Este aspecto obliga en todas las dimensiones del ser humano y especialmente en la dimensión y facultad sexual de la conducta humana, ya que es ésta la facultad que orienta hacía la unidad y construcción de la familia, lugar idóneo para la acogida de la nueva vida humana que es fruto de la relación sexual y entrega total personal de varón y mujer comprometidos en el tiempo.
