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Juicio ético sobre el utilitarismo

Utilitarismo y pragmatismo

La base del utilitarismo es el placer y el dolor.   De está manera, para los utilitaristas, lo que proporciona placer es bueno y lo que  nos causa dolor es malo.

El utilitarismo es una variedad del hedonismo ético.   El hedonismo sostiene que el bien que las personas deben buscar es la felicidad o el placer.   No simples placeres físicos u hormonales, sino situaciones placenteras, que pueden incluir placeres más nobles (intelectuales, sociales, espirituales)

Aristóteles sostuvo que lo que todo hombre en definitiva busca es la felicidad.   Todo lo demás es medio para ese fin.   La felicidad tiene un valor intrínseco.   Pero para los utilitaristas, el resultado que debemos buscar en todas nuestras acciones es la felicidad, por que es el único bien en sí.

Tradicionalmente se reconoce a Jeremy Bentham como padre del movimiento filosófico llamado utilitarismo esta corriente de pensamiento tuvo y ha tenido una gran influencia no solo en ética, sino también en política y economía, especialmente en el mundo anglosajón.

El utilitarismo de Bentham se inspira en la doctrina de Epicúreo, esta teoría del Epicureismo es importantísima, pues es uno de los grandes intentos por hacer compatible  el materialismo con la libertad y con la ética.

El epicureismo afirma que el hombre como ser material, su finalidad es material.   El fin del hombre es el placer.   El sentido y la finalidad de nuestra vida es llevar a cabo una vida lo más placentera posible.

No debemos confundir el Epicureismo con el Hedonismo burdo.   Hedoné significa placer en griego.   El hedonista burdo pone la felicidad del hombre en la búsqueda desesperada de placeres sin más, y se dedica a gozar de la vida sin freno alguno.   El hedonismo puede resumirse en dos frases vulgares “comamos y bebamos que mañana moriremos” y “vamos a darle vuelo a la hilacha”.

Epicúreo no es un hedonista burdo.   El es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta que la búsqueda desenfrenada e irracional del placer termina por producir dolor, fastidio, hastío.   Por ejemplo, un hedonista piensa que, si a una persona le gustan las cubas, debe beber cuanto quiera hasta embriagarse.   Un epicureista razonaría de la siguiente manera:   Emborracharse con ron provoca un placer de dos o tres horas, pero el otro día tendrás dolor de cabeza, malestar estomacal y sed por seis o siete horas.  Embriagarse nos pone en peligro de matarnos o matar alguien y esto traería consecuencias dolorosas.   Además no podemos emborracharnos todos los días pues lo más probable es que nos enfermaríamos y esto traería por consecuencia dolor.   Luego emborracharse no es un placer que convenga.   Es un placer demasiado costoso y trae demasiados riesgos de dolor.   Es mucho mejor beber moderadamente, pues causa placer y no trae dolor.

El verdadero placer, piensa Epicúreo, consiste en evitar el mayor número posible de dolores, inquietudes y ansiedades.   Para ello, el hombre debe llevar una vida moderada, ordenada, no debe vivir desenfrenadamente.   Epicúreo es un economista del placer.   NO propone la vida moderada por motivos virtuosos.   El motivo de Epicúreo es la búsqueda del placer.   Epicúreo calcula las inversiones y se da cuenta que es mejor invertir en las empresas que produzcan intereses pequeños, pero constantes, y no arriesgar su capital en empresas que pueden generar unas ganancias fabulosas, pero que hay un alto riesgo de perderlo todo.

Epicúreo fomenta su teoría en que es mejor pequeños placeres, pero constantes y sin dolores, que placeres intensos, pero pasajeros y acompañados de grandes dolores.

El principio de utilidad de Bentham  aprueba o desaprueba cualquier acción de acuerdo con la tendencia que parece tener en cuanto aumentar o disminuir su felicidad de las partes interesadas.   Es decir que las acciones son buenas cuando el resultado es la felicidad de la partes interesadas .   Es decir las  acciones son buenas cuando el resultado es la felicidad y malas cuando el resultado es la infelicidad.   Las virtudes, incluso son medios para un fin: la felicidad y la satisfacción.

Así por ejemplo, James Mill (1773-1836) y Jhon Stuart Mill(1806-1873), tenían una posición social que les permitía influir en el gobierno ingles. mas tarde, el movimiento norteamericano pragmatista se inspiraría en algunas ideas del utilitarismo ingles.

John Stuart Mill, define al Utilitarismo como:

“La doctrina que acepta como fundamento de la moral a la utilidad o principio de la máxima felicidad, sostiene que las acciones son correctas en proporción a su tendencia a promover la felicidad, e incorrectas si tienden a producir lo contrario a la felicidad. Por felicidad se entiende el placer y la ausencia de dolor; por infelicidad al dolor y la privación del placer” (Utilitarismo, ii, 1863).

El pragmatismo norteamericano afirma que la verdad es la practica: algo es verdadero cuando sirve, cuando es practico, cuando funciona y da resultados. representantes del pragmatismo son Charles Peirce (1839-1914), William James (1842-1910) y Jhon Dewey (1859-1952) (Lat. utilis, útil).

El utilitarismo es una forma moderna de la teoría ética hedonista en la que su principal preocupación es la felicidad en la conducta humana, y por lo tanto la diferencia entre el comportamiento bueno y malo es en consecuencia el placer y el dolor.

Jeremy Bentham nació en Inglaterra en 1748 y murió en 1832.   Hombre culto, desarrollo mucho interés en la política y administración publica, en su teoría ética, reducía los motivos de la conducta al placer y al dolor; la moralidad, al acto útil (Utilitarismo), sus ideas y acciones fueron decisivas para reformar el sistema de las cárceles inglesas, que además de excesivamente rigurosas eran escuelas de crimen.
Bentham, como muchos otros filósofos ingleses, es un empirista, el conocimiento primordial es la experiencia sensible. todo el saber humano debe intentar parecerse a las ciencias empíricas y matemáticas.   No se puede entender la ética de Bentham si se olvida que es un empirista.

El utilitarismo  se basa en que todo ser humano busca por naturaleza el placer y evita el dolor.   Bentham decía: “La naturaleza ha colocado a la humanidad bajo el gobierno de dos señores  soberanos, el dolor y el placer(...).   Ambos nos gobiernan en todo lo que hacemos, en todo lo que decimos, en todo lo que pensamos: Cualquier esfuerzo que hagamos para liberarnos de nuestra sujeción a ellos, no hará si no demostrarla y confirmarla”.   La moralidad, según Bentham, puede ser calculada matemáticamente como balance de satisfacciones y sufrimientos, resultado de determinadas acciones cualesquiera que sean.   En otras palabras, todas nuestras acciones están dirigidas a huir del dolor y obtener placeres. cuando damos un regalo a nuestra madre, cuando estudiamos química, cuando salimos a bailar, cuando nos levantamos de madrugada para llegar al trabajo, cuando perdonamos a nuestra novia, en todas nuestras acciones estamos buscando un placer o evitando un dolor.

Para Bentham, ”placer” es un termino muy amplio. sexo y comida no son los únicos placeres, ni siquiera los mas importantes. escuchar música, leer un libro, sentirse bien por haber dado limosna, la satisfacción de haber cumplido con el deber, son también placeres.   El ser humano va detrás del placer o huyendo del dolor en todos sus pensamientos, deseos y acciones.   El hombre no hace nada que no le brinde alguna satisfacción.

En el utilitarismo la vida buena para ellos es la misma que en los clásicos: la vida feliz.   Sin embargo Jeremy Bentham, el padre del utilitarismo decimonónico, no distingue ni jerarquiza placeres a la hora de establecer su supremacía.   Parecer que el placer es el mismo más allá de la diversidad de situaciones, sentimientos o sensaciones que puedan ocasionarlo.   Sólo varía en su cantidad.  

Por supuesto, esta concepción es del todo básica y superficial, aunque hoy sea la posición dominante.   Los objetos del deseo humano son irreductiblemente heterogéneos y, aunque no fuese así, igual no nos serviría, precisamente porque el gozo, de por sí, no nos proporciona ninguna buena razón para emprender un tipo de actividad antes que otra.   El placer acompaña, puede confundirse con ella.   Pero no es el fin, sino un adjetivo del fin.  

Semejante falencia en lo antropológico no son menores en lo político.   El utilitarismo, en su formulación más simple, sostiene que el acto o la política moralmente correcta es aquella que genera la mayor felicidad entre los miembros de la sociedad.   "La mayor felicidad para el mayor número".   El potencial democrático del principio es incuestionable, pues hay un único criterio para definir el bien común: lo que establezca la mayoría.   ¿Y si la mayoría se equivoca?   Esta es la debilidad del planteamiento rousseauniano al encerrar un peligroso relativismo.   Y no digo peligroso porque si: puede ser el caldo de cultivo para el nazismo o para otros “excesos políticos” similares.   El bien común no puede ser, solamente, lo que diga la mayoría.

En Bentham, el carácter metafísico y mecanicista en la concepción de la moralidad (“aritmética moral”) se completa con la apología franca de la sociedad capitalista, por cuanto se declara que la satisfacción del interés particular (“principio del egoísmo”) es el medio que permite “lograr la mayor felicidad para el mayor número de personas” (“principio del altruismo”).   Criticaba la teoría del derecho natural.   Negaba la “religión natural”, que construía el concepto de Dios por analogía con los soberanos de la tierra, y defendía la “religión revelada”.   En la teoría del conocimiento, era nominalista.   Sobre la base de los manuscritos de Bentham, Boole formuló la teoría de la cuantificación del predicado.   Obra principal: “Deontología o ciencia de la moral” (1834).

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