El orientador familiar
Por: Dra. Elisa Sieiro
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El orientador familiar debe de contar con un modelo de ayuda y un programa de destrezas y habilidades a desarrollar, dise�ado para incrementar la confiabilidad del proceso.
Desde su propia profesi�n (abogados, psic�logos, trabajadores sociales, educadores, otros) el Orientador Familiar orienta, gu�a y asesora a las familias e individuos que buscan sus servicios, ya sea insertos en instituciones oficiales o en organizaciones privadas (p.e.: iglesias, escuelas, etc).
El Orientador Familiar dise�a y lleva a cabo programas de Educaci�n para la vida familiar, con el objetivo de fortalecer las relaciones familiares y de pareja, de grupos e individuos.
El Orientador Familiar es capaz de asesorar a las personas y parejas que solicitan ayuda y orientaci�n en el campo de la actividad familiar, usando siempre un enfoque sist�mico - familiar. Adem�s debe tener la capacidad de organizar y desarrollar programas y actividades dedicadas a la promoci�n y el fortalecimiento de la vida conyugal y familiar, pues se le considera un "Educador de la Vida Familiar". Asimismo, podr� realizar estudios e investigaciones sobre temas relacionados con el matrimonio y la familia.
La organizaci�n familiar es un medio y no un fin. Por eso debemos pensar, en primer lugar, qu� es lo que perseguimos con ella. Cada familia definir� estos objetivos de distinta forma, pero uno de ellos ser� seguramente el de conseguir una familia unida y feliz.
Para lograr la uni�n, cada miembro de la familia tendr� en cuenta en sus actos y en sus pensamientos, el bien de los dem�s. De alg�n modo adaptar� sus intereses personales e incluso llegar�, en ocasiones, a sacrificarlos en pro de la unidad familiar. Porque no se trata de obtener de la familia todo lo que se pueda para la propia satisfacci�n, sino de dar cuanto sea posible y de recibir lo que se necesita: la familia ser� feliz si cada uno de sus miembros es feliz. Es responsabilidad de todos perseguir ese objetivo.
Padre, madre, hijos e hijas deben cooperar de manera conjunta en la organizaci�n de la vida familiar y en el trabajo del hogar.
Sin embargo, esta �ltima palabra no se entiende correctamente, por cuanto no significa que cada quien puede hacer lo que quiera. Lo natural de la familia consiste en que cada uno de sus miembros puede y debe mejorar como persona en sus relaciones con los dem�s, de modo que la familia, como tal, mejore a su vez.� De lo contrario, el grupo familiar pierde muchas posibilidades, se desvirt�a y, en el mejor de los casos, se producen mejoras meramente azarosas.
La familia busca la mejora de los miembros que la conforman, aunque es una unidad espont�nea de amor; debe tener una cierta organizaci�n en su educaci�n, por muy informal que sea. Por su parte, la escuela lo hace mediante la organizaci�n de las materias de estudio, horarios y programas. La familia se desarrolla en todas sus vivencias humanas. Sin duda, hace falta un ambiente de amor, de alegr�a y de espontaneidad.
� Cada familia es diferente, por lo que, seg�n su modo de ser, necesitar� de un tipo de organizaci�n distinto.
� No existe una organizaci�n ideal; �sta debe ser el resultado de las experiencias de la vida. Es decir, cuando el tipo de vida de cada familia muestra que hace falta un medio organizativo, �ste se pone en pr�ctica en respuesta a esa necesidad, no antes.
� Hay muchos medios para organizar una familia. Debemos conocer los objetivos que perseguimos, las personas con las que contamos, los recursos materiales y los distintos medios organizativos antes de decidir qu� es lo que hace falta a una determinada familia. De todas formas, convendr�a reflexionar m�s sobre lo que es un m�nimo de organizaci�n.
El orientador familiar se ocupa, fundamentalmente, de las funciones educativas de la familia y de asesorar personalmente a quienes integran a �sta para que colaboren, con libertad responsable, en el cumplimiento de esas funciones. Esas funciones educativas de la familia no se agotan en la dimensi�n personal: tienen tambi�n una dimensi�n social porque la familia es la c�lula natural de la sociedad. La familia, considerada desde la perspectiva de la educaci�n, es una instituci�n fundamental.
�a) Pasos a seguir en una orientaci�n.
Entrevista familiar
Al igual que la observaci�n, la entrevista hace parte importante del proceso de investigaci�n, en el estudio de campo, la entrevista es de gran utilidad para el proceso de recolecci�n de datos relacionados con las familias a estudiar.
Esta t�cnica consiste en la interacci�n verbal que sostienen los miembros del grupo familiar entre si o con el terapeuta. Es mediante ella que se logra extraer elementos como la historia familiar, los eventos significativos que han ocurrido en la familia, entre otros. A su vez es el espacio en el cual el terapeuta realiza sus intervenciones.
En primer lugar se realizaron las entrevistas iniciales con el fin de establecer asuntos que sirvieron como punto de partida para el proceso, en ellas se realiza la clarificaci�n del motivo de consulta, teniendo en cuenta el inter�s que cada uno de los miembros de la familia tuvo para interesarse en el proceso.
Posteriormente se llev� a cabo la elaboraci�n de la historia familiar, puntualizando elementos significativos que han tenido influencia en los patrones de relaci�n actual de la familia.
En t�rminos generales, la entrevista personal puede definirse como una conversaci�n o un intercambio verbal cara a cara, que tiene como prop�sito conocer en detalle lo que siente o piensa una persona con respecto a un tema o una situaci�n particular. La entrevista cualitativa con fines investigativos se centra en el conocimiento o la opini�n individual s�lo en la medida en que dicha opini�n pueda ser representativa de un conocimiento cultural m�s amplio. En este sentido las entrevistas individuales en profundidad son el instrumento m�s adecuado para la recolecci�n de los datos.
En la familia n�mero uno la entrevista familiar inicial se orient� hacia el motivo de consulta, intentando recopilar la mayor cantidad de datos posibles que permitieron establecer con mayor claridad aspectos como la estructura y la tipolog�a familiar. Se empezaron a visualizar algunos de los conflictos nucleares presentes en la interacci�n familiar.
La presentaci�n de cada uno de los miembros de la familia incluye sus manifestaciones frente al motivo de consulta y las expectativas respecto al proceso psicoterap�utico. Se indag� acerca de la posici�n que asume cada uno de los miembros frente a las problem�ticas intrafamiliares que se presentan.
El encuadre se realiza con el objetivo de clarificar las funciones del equipo terap�utico, as� como los alcances y los l�mites de la intervenci�n, y la conveniencia de un proceso psicoterap�utico familiar. Se establecieron l�mites para el adecuado desarrollo del trabajo.
Familiograma.
El familiograma, es un m�todo para almacenar datos de la familia que den la oportunidad de hacer una retroinformaci�n inmediata que permita su interpretaci�n r�pida; constituye un esqueleto en el cual los factores biol�gicos, conductuales, sociales y de relaciones interpersonales, pueden ser presentados, explorados y procesados. El familiograma ha sido utilizado en terapia familiar desde 1978 por Murray Bowen, y ha recibido diferentes nombres como genograma, �rbol familiar, entre otros.
Este instrumento se utiliz� en todos los grupos familiares, fue realizado a partir de las entrevista iniciales donde se elabor� la historia familiar, all� las familias reconstruyeron los acontecimientos mas significativos del grupo familiar. De esta manera, se visualizan las interacciones explicitas de la familia, y se observan los primeros elementos del v�nculo familiar (tipolog�a familiar, se aprecian algunos de los roles, lugar que ocupan algunos miembros en el sistema familiar, entre otros elementos).�
Con cada una de las familias se elabor� el familiograma en la entrevista inicial, con el fin de conocer la tipolog�a y la estructura familiar, visualizando las interacciones expl�citas de sus miembros. Surgieron los primeros interrogantes acerca de las interacciones latentes, y su relaci�n con los conflictos significativos.
Observaci�n directa
La observaci�n cl�nica es la herramienta m�s �til con que cuenta el investigador para la comprensi�n de los fen�menos a explorar en el sujeto, en este caso el v�nculo familiar. Esta t�cnica consiste en la observaci�n del sistema familiar en un ambiente terap�utico, para tal fin es vital el papel del coterapeuta, qui�n permanece atento a los movimientos que se producen en el interior del grupo familiar.
La observaci�n facilita un an�lisis detallado de las caracter�sticas de cada uno de los elementos que constituyen las categor�as de an�lisis exploradas en la din�mica psicoterap�utica familiar, permitiendo una evaluaci�n descriptiva rigurosa y detallada de la estructura y el funcionamiento del sistema familiar.
El terapeuta est� atento a la forma como interact�an los miembros de la familia, con el fin de recopilar los datos relevantes de la historia familiar, ;y los elementos que interact�an en el sistema familiar, de esta manera desarrolla las pautas para la evaluaci�n descriptiva del v�nculo familiar, posteriormente la observaci�n es la herramienta principal para realizar sus intervenciones en el espacio psicoterap�utico.
El coterapeuta tiene como su herramienta mas eficaz la observaci�n directa, est� atento a los movimientos de la familia, a la forma como interact�an cada uno de sus miembros, y a su vez a las intervenciones del coterapeuta con el fin de poder sugerir intervenciones y se�alar elementos transferenciales y contratransferenciales que surgen en el proceso psicoterap�utico familiar. La observaci�n del coterapeuta es esencial tanto en el proceso de evaluaci�n descriptiva familiar, como en el proceso de intervenci�n.
El proceso de observaci�n directa como t�cnica de recolecci�n de datos facilita la labor del terapeuta, ya que �ste puede centrar con mayor facilidad su atenci�n sobre el foco de la intervenci�n, sin preocuparse por algunos elementos relevantes que puedan pasar desapercibidos.
Se observan todos los fen�menos y elementos que se desarrollan en el interior de cada sesi�n, desde la manera como se acomodan en el lugar en el cual se va a realizar la entrevista, hasta las palabras que utilizan para referirse a ciertos asuntos, la manera como se apropian del discurso. La observaci�n permite visualizar todos los elementos de la din�mica familiar que se explicar�n en las categor�as de an�lisis.
�b) Alternativas para los consultantes.
El tiempo de tratamiento y la frecuencia de las consultas var�an en funci�n del tipo de problema y del modelo que siga cada terapeuta. Es muy diferente tratar un trastorno de alimentaci�n o una enfermedad psiqui�trica grave como el trastorno bipolar, que es algo cr�nico que no va a desaparecer por hacer un tratamiento.
Bajo la premisa de que no somos seres aislados y de que nuestro entorno nos afecta y condiciona, los psicoterapeutas intentan solucionar ciertos problemas psicol�gicos personales y conflictos sociales o de interacci�n con la ayuda de la familia del paciente afectado.
El tiempo de tratamiento var�a en funci�n de la gravedad del problema. Los m�s cortos suelen tener una duraci�n de entre dos a diez sesiones, mientras que los tratamientos m�s largos pueden desarrollarse a lo largo de varios a�os.
En algunos casos las familias no cuentan con recursos suficientes para hacer frente de forma adecuada a esos cambios inesperados. Otro problema habitual es el conflicto adolescente o la crisis que surge entre la necesidad de cuidados que sienten los padres y el deseo de autonom�a de los hijos.
Una de las premisas de la terapia familiar es que no se debe culpar a una sola persona de todos los problemas porque adem�s de ser injusto, conlleva el riesgo de fijarla de forma permanente a esa situaci�n problem�tica y al rol de �enfermo� u �oveja negra de la familia�.
A pesar de que puedan no estar funcionando bien y tengan dificultades, todas las familias tienen un potencial muy grande para cambiar y funcionar mejor. A partir de ese momento cada terapeuta pone en pr�ctica las t�cnicas que considera m�s adecuadas: t�cnicas de conversaci�n espec�ficas; t�cnicas activas en las que se pide a la familia que durante la sesi�n se comporte como lo hace habitualmente en casa; se pide a la familia que escriba entre una sesi�n y la siguiente sobre todo lo que ocurre en la casa; se hacen reuniones de grupos multifamiliares en las que se junta a varias familias que padezcan el mismo problema (por ejemplo, un miembro de la familia que sufra anorexia).
De este comentario se reafirma la idea de que no existe un tratamiento �nico, en el sentido general del t�rmino, sino que cada caso debe ser individualizado, singular y apropiado para cada persona que solicita un tratamiento. Entre ellas est�n:
� Terapia Individual.
� Terapia Grupal.
� Terapia Familiar.
� Orientaci�n a Familiares.
La terapia familiar sist�mica (Elkaim, 1988; Hoffman, 1987; Slusky, 1987) ha llevado a revisar la naturaleza del proceso terap�utico y a plantear la actividad terap�utica como una actividad que transcurre en un di�logo, donde el terapeuta busca insertarse en la visi�n del mundo aportada por la familia a fin de generar propuestas alternativas.
Visto as� los problemas humanos son narraciones, historias que las personas se cuentan a s� mismas; tal como Anderson y Goolishian han mencionado, el problema no tiene una realidad objetiva, no es una verdad sino una versi�n, es un problema ling��stico. Siguiendo esta l�nea de pensamiento, la terapia adquiere la forma de una conversaci�n colaborativa en donde el objetivo es reescribir la historia o hallar otros significados al mismo relato.
Terapia breve centrada en la soluci�n se integra considerando aportes de Milton H. Erickson; escuelas de terapia breve (O�Hanlon, Weiner-Davis, Shazer, Watzlawick, Jackson) y los postmodernistas de la narrativa como White, Goolishian, Harlene Anderson y Tomm Andersen.
Los aportes de Erickson a la hipnosis, a la terapia breve y a la terapia familiar son numerosos. De �l se toman especialmente dos de sus intervenciones: la utilizaci�n de recursos y la pseudo-orientaci�n temporal. Erickson sosten�a que era fundamental que los terapeutas capitalizaran todo lo que los pacientes llevaban a terapia: lenguaje, creencias, sentido del humor, conductas no verbales, utiliz�ndolos para la construcci�n de tareas terap�uticas. Para conseguir la distorsi�n del sentido del tiempo, induc�a un trance consciente y durante el trasladaba al paciente a un momento del futuro en que se habr�a resuelto con �xito el problema que lo aquejaba en el presente.
Algunos de los supuestos b�sicos con los cuales opera esta propuesta de terapia familiar breve centrada en la soluci�n son los siguientes:
1. El cambio es inevitable;
2. S�lo se necesita de un peque�o cambio;
3. Todas las personas cuentan con los recursos necesarios para hacerlo;
4. Los problemas son intentos fallidos de resolver las dificultades;
5. No se necesita saber mucho sobre el problema para resolverlo;
6. Hay muchas maneras de considerar una situaci�n, ninguna es menos correcta que la otra.
�c) Conclusiones.
Un Orientador Familiar debe ser poseedor de:
�-Poseedor de carisma y estilo de vida coherente con su fe y con el sentido trascendente de la vida, en la elecci�n de valores y en la vivencia de virtudes en su vida familiar y en el �mbito social.
�-Poseedor de verdadera vocaci�n de servicio y compromiso y de educador para la vida.�
-Colaborador en el desarrollo arm�nico de las familias a quienes con diferentes herramientas aporte atenci�n, gu�a y apoyo frente a sus problem�ticas.
�-Poseedor de sentido de responsabilidad y habilidades para derivar los casos necesarios a diferentes profesionales o instituciones.
�-Fortalecedor de la estructura y de las relaciones conyugales y familiares.
�-Fortalecedor de din�micas educacionales para los hijos.
�-Conocedor de las t�cnicas comunicacionales y con habilidades para su ejercicio.
�-Facilitador de la apertura de los canales de la comunicaci�n.
�-Facilitador del descubrimiento de recursos para afrontar crisis o conflictos familiares.
�-Conocedor de las problem�ticas familiares del entorno social al que pertenece.
�-Con manifiesta empat�a hacia las personas y las situaciones que atraviesan.
�-Equilibrado en sus emociones, capaz de saber interpretar y regular las de los dem�s.
�-Sensible y realista a la vez.
�-Confiable.
�d) Opini�n personal.
El orientador familiar debe tener una preparaci�n �ntegra, pues trabajar� en la soluci�n de problemas de personas, es lo m�s importante que se debe dejar claro en esta profesi�n. Se trabajar� con personas que tienen sentimientos, asperezas por situaciones inesperadas.
Adem�s, que debe estar siempre enfocado al desarrollo familiar, como instituci�n que logra trascender y ayuda a realizar parte de la vocaci�n del ser humano. Al menos, me queda claro que al momento de decidirme al matrimonio, debo de tomar en cuenta los factores propios de la pareja. Como lo es su personalidad, su temperamento, su car�cter, y c�mo influye todo esto en su vida parental y la convivencia que haya existido entre sus hermanos, abuelos, t�os.
El orientar es una forma de ayudar al individuo a realizar en plenitud su proyecto de vida, pues, orientar tambi�n es educar, ense�ar y formar. Debemos ser pedagogos familiares para lograr que la familia sea la base y el sustento de estas generaciones y de las venideras.
Una formaci�n congruente y en valores es primordial para desarrollar virtudes, que son la aplicaci�n y regla de vida para desarrollar los dinamismos del ser humano. Contemplando su parte biol�gica, espiritual y psicol�gica.