El Mundo Natural
Natalia L�pez Moratalla
Catedr�tica de Bioqu�mica
Universidad de Navarra
1.- El mundo natural y el mundo t�cnico
La observaci�n del mundo natural no se queda en conocer c�mo es el universo, ni tampoco en apreciar que hay unos significados naturales, que los diversos seres tienen una l�gica que les permite funcionar con exactitud y perfecci�n, ni tampoco en que hay armon�a y belleza, sino que necesariamente ese mirar se acompa�a de un efecto. La naturaleza y de modo especial los seres vivos atraen el intelecto a conocerles y mueve la voluntad del hombre una afirmaci�n que se les niega cuando s�lo se ven como meros medios, instrumentos al servicio de intereses m�s o menos nobles.
El ser propio de cada criatura supone tambi�n el bien propio que es, y en esa misma medida es amable, digno de ser respetado y querido. Por eso, las cuestiones acerca del trato del hombre con la naturaleza s�lo encuentran soluci�n y respuesta cuando se sabe detectar qu� tipo de bien se tiene en jugo en cada caso.
Toda argumentaci�n Bio�tica consiste en descubrir el significado natural evitando la fuerte tendencia a verlo asilado y en s� mismo, como material neutro o proceso fisiol�gico, sin otro sentido que el que el hombre quiera darle en cada momento.
Ahora bien, si las formas de la vida biol�gica que encontramos en la tierra nos parecen tan interesantes y dignas de respeto y que reclaman una actitud �ticamente correcta, es porque sabemos que hay una estrecha relaci�n entre ellas y nuestra propia vida corporal. Es m�s, no s�lo tenemos un reconocimiento impl�cito de esa analog�a, sino que de hecho las valoramos m�s en la medida en la que, de alg�n modo, reflejan mejor nuestra vida.
De hecho, las plantas, por valiosas que nos puedan resultar desde el punto de vista est�tico, o econ�mico, o cient�fico, las tenemos en menos consideraci�n que la vida de un animal que tiene sensibilidad y muestra un comportamiento, de alguna forma, semejante al humano; m�s a�n, para comprender esa forma de comportamiento tomamos como referencia nuestra conducta.
En la relaci�n del hombre con el mundo, se dan intercambios f�sicos y fisiol�gicos, que est�n regulados por las leyes naturales. Pero adem�s, el hombre es un factor de novedad en la naturaleza; da lugar a procesos o acciones que modifican el desarrollo natural. La actividad libre del hombre, su influir en el mundo, se manifiesta de un modo patente en la construcci�n de artefactos; de hecho, da forma, o estructura, a los materiales que elige y construye con ellos, que tiene el fin que �l mismo asigna.
Cuando el mundo natural es entendido s�lo en relaci�n a los procesos y mecanismos que la ciencia positiva descubre, su funcionamiento, el hombre no se siente obligado a averiguar qu� son las criaturas naturales; ni tampoco impulsado a conocer qu� debe hacer con todo esto que no es s�lo resultado de sus manipulaciones; s�lo se interesa por la utilidad pr�ctica; es el reino del conocer s�lo para prever, y de prever para poder. Esta manera de mirar y tratar al mundo ha dado lugar a una mejora en muchos aspectos de la vida del hombre en la tierra; es innegable.
Pero al mismo tiempo el desconocimiento de la realidad de las cosas, de su sentido, supone siempre renunciar a conocer el valor de las cosas mismas. Y una explotaci�n tal de la naturaleza � como muestra la ruptura de los �mbitos naturales, el peligro del agotamiento de los recursos, las diversas contaminaciones qu�micas, radiol�gicas, nucleares � desemboca en una situaci�n de falta de recursos �ticos hasta el punto que la misma vida del hombre y la vida en paz resultan claramente amenazadas.
No se trata de menos preciar la vida cient�fica y cognoscitiva en general, sino de que el mundo natural pueda seguir siendo o no el est�mulo para conocer siempre mejor y, a la vez, para reconocer que el Creador del mundo no es el hombre, y por tanto sentirse administrador cuidadoso en vez de dominador absoluto.
Apoyado por: Manual de Bio�tica de Gloria Mar�a Tom�s Garrido de la Editorial Ariel.
Un c�digo deontol�gico es un conjunto de normas y deberes dirigidos a un colectivo de profesionales para guiar el ejercicio de su profesi�n desde una perspectiva �tica.