Efectos de la TV.
Por: Ernesto Mc Nally
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Fecha: 16/5/05
LOS EFECTOS DE LA TELEVISION: TEORIA Y PRACTICA
Cuando, en 1928, John Baird transmitió por primera vez una imagen a través del Atlántico, la vida nunca volvió a ser igual. Aunque Baird no era el único inquieto en este asunto, logró con su ingenio que la BBC, en 1929, estableciera transmisiones regulares de televisión, con el sistema que llevó su nombre. Anteriormente, Vladimir Kosma Zvorykin había inventado en Estados Unidos, el iconoscopio, con el que se reproducían imágenes en movimiento y, en 1901, Reginal Aubrey Fessender había creado un sistema de televisión sin hilos. Fue éste el inicio de una transformación social que todavía hoy, marca la vida del ser humano. A partir del decreto Inter Mirífica, del Concilio Vaticano II, inaugurado por Juan XXIII, y clausurado por Pablo VI; a la televisión se le concibió como medio de comunicación social; precisamente por la función que tiene como instrumento de comunión, al aludir el Inter Mirífica a su recto uso.
LA PRACTICA
Mas, la realidad de la industria televisiva, no siempre se mantuvo en el camino señalado por la Iglesia Católica. Desde un comienzo, al igual que ocurrió con el periódico, el cine y la radio, hubo un interés marcado por el poder político y económico, de aprovechar el invento, pero en beneficio de los poderosos.
El 7 de diciembre de 1941, al atacar los japoneses Pearl Harbor, se registró el primer espacio de periodismo televisivo en Estados Unidos. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el auge de la televisión, interrumpido por la conflagración, siguió a otros países de la comunidad internacional. Insertada en economías libres o de mercado, la caja boba acaparó la atención del espectador, pero en base, no tanto a sus necesidades comunicativas, sino en función de los intereses de los dueños de los medios; es decir, obtener ganancias, al más bajo costo posible.
En otros países, de economías centralmente planificadas, el Estado mantuvo un control férreo del sistema comunicativo, apoyados por las ideologías de turno. No obstante, hubo países de orden capitalista, en los que el Estado reguló el uso de frecuencias televisivas, a manera de controlar el contenido y la calidad técnica de los mensajes emitidos por productoras independientes.
En este contexto, en 1993, el Departamento de Investigación del Centro de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), por intermedio de Mauricio Estrella y un grupo de investigadores latinoamericanos, publicó un informe denominado Programación televisiva y radiofónica, en el que se reflejó la tendencia de una programación condicionada por objetivos comerciales, con los que se sostenían los grandes medios de comunicación social. Para aquel entonces, la exhibición y producción de programas educativos/culturales, como lo indicó Mauricio Estrella y sus colaboradores, apenas alcanzó un cinco por ciento, en América Latina y el Caribe.
Así, la programación en la región de Latinoamérica, incluyendo a las Antillas, lejos de contener información útil para el desarrollo integral del individuo, estaba plagada de programas de entretenimiento, como: novelas, musicales, películas, miniseries, dibujos animados, juegos-concursos, teleteatros, programas para la mujer y comedias.
MENSAJES DE LA TELEVISION
Cualquiera que diga que los mensajes de la televisión no son tan inocentes, está muy cerca de la verdad. En efecto, ya Aristóteles lo pensaba, cuando afirmó en su Retórica, que la comunicación era el arte de la persuasión. Si bien es cierto que para entonces no existía la pantalla chica, ni el cine o la radio, no menos cierto es que quien dominaba el arte de hablar en público y cautivar a las masas, ejercía sobre éstas un control. En un mundo donde el control de las masas se traduce en dinero y poder, los medios masivos, incluida la televisión, tienen su valor en oro.
En este sentido surgen las interrogantes: ¿Qué mensajes promueve la televisión? ¿Qué se busca con la promoción de los mensajes de la televisión? ¿Quiénes están detrás de la producción de los mensajes de la televisión? ¿Qué efectos tienen los mensajes de televisión en el receptor?
Si estas preguntas las contestara un publicista, probablemente afirmaría que la televisión promueve un estilo de vida, a la vez que estimula el consumo y, que las personas que están detrás de la producción de los mensajes televisivos son unos genios; además de que los efectos de dichos mensajes son fabulosos para la industria, los servicios y el comercio.
Muy cerca de esta realidad, está la otra. Hay quienes piensan diferente. La televisión hoy muestra un mundo lleno de violencia; detrás de los mensajes hay grupos representativos de dominación cultural y, con frecuencia, los efectos de los mensajes de los grandes medios masivos, giran en torno a la incomunicación y la explotación del ser humano.
De esta forma, se suele hablar de modelos adoptados por los receptores del mensaje televisivo; copiados especialmente por los miembros más inmaduros de la familia, y que impiden la comunicación entre padres e hijos. Este es un factor de riesgo cuando se trata de prevención de la violencia; sea ésta social, criminal o doméstica.
En este orden de ideas, Gregorio Iriarte y Marta Orsini Puente indican en su libro Conciencia crítica y medios de comunicación social, que “en EE.UU. se contabilizaron en un solo día en todos los canales de T.V. 349 asesinatos, 173 robos, 362 exhibiciones armas y 1.600 actos de distintos tipos de violencia”.
A estas cifras, añaden los autores Iriarte y Orsini Puente que “la violencia de la imagen penetra más en nuestra mente que la violencia descrita en un texto. La violencia de la televisión es más cercana, más sutil, casi hogareña y por eso mismo, se adentra más en la conciencia del televidente”.
LOS EFECTOS
Obesidad, violencia, fracasos escolares, pérdida de valores, problemas de comunicación con los padres y adicción a la televisión son algunos de los efectos que tienen ciertos mensajes transmitidos por este medio de comunicación. Hace ya mucho tiempo que la Teoría de la bala mágica, o de la Aguja hipodérmica fue superada; pero definitivamente que existen conductas asociadas con la recepción del mensaje televisivo. Hasta cierto punto, depende de la lectura hecha por la persona (crítica, evasiva, empática, mimética).
Se ha dicho que la conducta del individuo se debe a la influencia de factores endógenos, exógenos y mixtos; lo que indica que además de las causas biológicas, hay elementos externos como el ambiente, la sociedad o la familia, que inciden en el comportamiento humano. A esto se debe que diversos autores como Wilbur Schrammm, Jack Lyle y Edwin Parker, ya en la década del 60, hicieran relación a los efectos de la televisión en los niños. Dichos señores, argumentaron que los niños utilizan la televisión para “ejercitar la fantasía, divertirse e instruirse”. Obviamente, que la información que se recibe hoy, está saturada de violencia, sexo y desviaciones, lo que nos lleva a pensar que la instrucción y la diversión no han de ser muy sanas.