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Consecuencias de su despenalizaci�n


Las dif�ciles circunstancias que provocan algunas enfermedades o una experiencia familiar desagradable pueden ser causa de una posici�n personal a favor de la eutanasia. Pero los casos extremos no generan leyes socialmente justas, por las dificultades que estos mismos comportan. Los casos extremos son utilizados y presentados como irresolubles, por lo que si hoy aceptamos matar intencionadamente a un paciente como soluci�n para un problema, ma�ana podremos hallar una centena de problemas para los cuales matar sea la soluci�n.

Un antecedente de lo expuesto puede considerarse en las consecuencias de la despenalizaci�n del aborto bajo los tres supuestos o excepciones a la norma en la ley del aborto de 1985: por violaci�n, por malformaciones fetales o cong�nitas y por el peligro para la salud f�sica o ps�quica de la madre. El peligro para la salud ps�quica de la madre se ha convertido en un caj�n de sastre donde cabe todo ya que el 97,83% de los motivos se acogen a este supuesto. Hoy ya nadie habla del derecho a la vida de los no nacidos y el aborto se ha convertido en una pr�ctica m�dico-social habitual sin control legal alguno en los supuestos contemplados por la ley.

Se habla del control absoluto del acto eutan�sico ante su despenalizaci�n pero la evidencia es muy distinta pues el m�dico, si se despenaliza la eutanasia, tendr� impunidad para matar sin que nadie se entere.

Los siguientes ejemplos ponen de manifiesto la inseguridad de los enfermos:

� La Vanguardia (6/01/2001) public� la siguiente noticia: "M�dico de familia y asesino en serie". Un minucioso informe de la universidad de Leicester determina que "probablemente 297 pacientes de Harold Shipman, conocido como "Doctor Muerte" no murieron por causas naturales". Shipman, ingl�s, padre de cuatro hijos y m�dico de cabecera ya cumple cadena perpetua por haber asesinado a quince de sus pacientes. En su expediente se lee que mataba predominantemente a se�oras de mediana edad, entre los 50 y 65 a�os, aplic�ndoles sobredosis de drogas como la hero�na, que consegu�a con su licencia de m�dico haciendo ver que eran para aliviar el dolor de sus pacientes. Los familiares de algunas de las v�ctimas siguen presionando a la fiscal�a brit�nica para averiguar si sus seres queridos fueron asesinados. El Dr. Shipman fue descubierto por manipular el testamento de Kathllen Grundy que la familia denunci�.

� EL Pa�s (23/06/2000) public� el caso de una enfermera inglesa investigada por la muerte de 18 menores. Las dudas surgieron por la carta de una madre quej�ndose del tratamiento recibido por su hijo, ya fallecido. Al estar versada en los cuidados paliativos aplicados a casos incurables, sus visitas a las distintas casas no eran supervisadas con el mismo rigor que las tareas del resto de sus compa�eras. Las autoridades del Hospital de Runwell, del condado de Essex, la suspendieron de empleo y sueldo. La noticia no citaba el nombre de la enfermera.

� En Brasil, public� ABC (11/05/99) "investigan a las funerarias por el nuevo "�ngel de la muerte". El auxiliar de enfermer�a Edson Izidoro, sospechoso de haber matado a 131 pacientes en estado grave, confes� haber recibido comisi�n de las funerarias y de haber actuado por dinero.

� La Raz�n (12/01/99) public� "Un m�dico holand�s denuncia ante el Consejo de Europa 900 casos de eutanasia sin consultar al paciente". La denuncia fue realizada por el doctor Henk Ten Have en la reuni�n de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa que tuvo lugar el d�a anterior.

� Amnist�a Internacional (AI), public� Diario M�dico (3/11/ 98) declar� que los m�dicos que intervienen en la ejecuci�n de un reo por medio de una inyecci�n letal incurren en una pr�ctica contraria a la �tica profesional, aunque les ampare la legislaci�n del pa�s. El doctor, James Welsh, ha afirmado que cuando se introdujo el uso de la inyecci�n letal "se present� como un sistema que humanizaba de manera notable las ejecuciones. Sin embargo, en la pr�ctica, se tiene constancia de un alto n�mero de casos en los que ha fallado y ha causado una muerte dolorosa".

� El Mundo public� (7/01/99) "La polic�a brit�nica investiga 50 muertes por eutanasia". Varios hospitales han sido acusados de haber retirado el suero intravenoso a sus pacientes, mientras estaban sedados, y de causarles la muerte por deshidrataci�n. El doctor Gillian Craig dijo al respecto: "En algunas ocasiones, sedar a un paciente y deshidratarle equivale a eutanasia. El agua y los alimentos constituyen una necesidad b�sica y no pueden ser considerarse como un tratamiento que los m�dicos pueden conceder o retirar a su antojo".

� ABC (8/08/2000) public� "En Dinamarca no se atender� a los enfermos terminales para ahorrar gastos". El pacto concertado entre m�dicos y pol�ticos escandaliza a la sociedad.

�Qu� pasar� si se despenaliza?

La despenalizaci�n de la eutanasia comportar� una decadencia �tica progresiva. Gonzalo Herranz describe en cuatro fases las situaciones por la que pasaremos en caso de ser despenalizada:

1. Se presentar� la eutanasia como un tratamiento que s�lo puede aplicarse en ciertas situaciones cl�nicas extremas, sometidas a un control estricto de la ley.

2. Tras pocos a�os, la reiteraci�n de casos ir� privando a la eutanasia de su car�cter excepcional. La habituaci�n se producir� con la idea de que es una intervenci�n no carente de ventajas, e incluso una terap�utica aceptable. La eutanasia le ganar� falazmente la batalla a los cuidados paliativos por ser m�s indolora, r�pida, est�tica, y econ�mica convirti�ndose para el enfermo en un derecho exigible a una muerte dulce, para los allegados en una salida m�s c�moda, para algunos m�dicos un recurso sencillo que ahorra tiempo y esfuerzos, y para los gestores sanitarios una intervenci�n de �ptimo cociente costo/eficacia.

3. Para aquellos profesionales que acepten la eutanasia voluntaria, la eutanasia involuntaria se convertir�, por razones de coherencia moral, en una obligaci�n indeclinable. Esta fase comporta la eutanasia involuntaria. El m�dico razona que la vida de ciertos pacientes capaces de decidir es tan carente de calidad, tienen tan alto costo, que no son dignas de ser vividas. Es muy f�cil expropiar al paciente de su libertad de escoger seguir viviendo.

4. Se generalizar� este concepto a otros enfermos y la eutanasia sustituir� a la medicina.

UN EJEMPLO: HOLANDA

Seg�n la nueva ley holandesa la eutanasia no ser� delito si el m�dico la practica respetando los siguientes requisitos: que la situaci�n del paciente sea irreversible y el sufrimiento insoportable; que el m�dico est� seguro que nadie coacciona al paciente y que su petici�n de morir haya sido expresada m�s de una vez; que el m�dico pida la opini�n de otro colega, que deber� haber visto al paciente. Todos estos requisitos estaban ya previstos en la legislaci�n de 1993. Lo novedoso de esta ley es que los menores de 12 a 16 a�os pueden tambi�n solicitar la eutanasia con permiso de sus padres. Los de 16 y 17 a�os no necesitaran el consentimiento paterno, pero s� su participaci�n en el proceso de decisi�n.

P.J. van der Maas y G. van der Wal, catedr�ticos de Salud P�blica de la Universidad Erasmus de Rotterdam y de la Universidad Libre de Amsterdam, realizaron un informe a petici�n de las ministras de Justicia y Sanidad para evaluar la aplicaci�n de la legislaci�n. Sus conclusiones permiten comparar la pr�ctica actual de la eutanasia con la que reflej� otro informe realizado en 1991 por una comisi�n, presidida por el fiscal general del Estado Jan Remmelink.

Los dos estudios se basan en dos informes separados: uno basado en entrevistas con m�dicos y otro en el procedimiento de notificaci�n.

Las eutanasias con consentimiento son una gran derrota familiar, social, m�dica y pol�tica que debe movernos a reflexionar sobre la voluntad de morir de estos pacientes que dicen: 'Doctor, quiero morir', que significa: 'Doctor, quiero vivir, pero �estar� tambi�n a mi disposici�n cuando no pueda m�s?'". Los 1.000 casos anuales de eutanasias sin consentimiento expl�cito, son una poderosa raz�n para no permitir esta pr�ctica ya que estamos hablando de homicidios involuntarios.

La comparaci�n del informe Remmelink de 1990 y el de 1995 pone de manifiesto que del total de fallecidos en Holanda:

1. Las muertes por eutanasia han aumentado 2.300 casos en 1990 a 3.120 casos en 1995;
2. La cooperaci�n al suicidio ha pasado de 400 casos a 540 casos;

3. La pr�ctica de la eutanasia sin consentimiento expl�cito se mantiene en torno a 1.000 casos por a�o desde 1990.

4. Las peticiones expl�citas de eutanasia o de suicidio asistido crecieron un 9% desde 1990.

5. El procedimiento de notificaci�n no cumple su papel de control a posteriori. Todav�a la mayor�a de los casos de eutanasia no son declarados como tales al realizar el acta de defunci�n, aunque la proporci�n de las declaraciones ha aumentado del 18% en 1990 al 41% en 1995.


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