3. El conocimiento sensible
Una de las constantes vitales que aparecen en toda persona es lo que llamamos conocimiento sensaci�n. El t�rmino �sensaci�n� ha tenido, en la tradici�n aristot�lica, y tiene todav�a hoy, un contenido tan amplio y variado que impide una definici�n muy precisa. Con Szaszkiewicz, que se inspira en la moderna psicolog�a cient�fica, podemos entender por sensaci�n, de manera general, la presencia en la conciencia humana de las cualidades sensibles singulares como un color, un sonido, un perfume de perder el equilibrio, una tensi�n muscular, etc. los que llamamos �mundo�, o mejor �nuestro mundo� se nos hace presente, en un primer momento, por la experiencia sensible sea externa, sea interna. Schelling y Hegel, y tambi�n Huessrl, utilizan el t�rmino �experiencia� en un sentido m�s general a�n, porque incluyendo en �l las �experiencias del esp�ritu�, pero aqu� queremos limitarnos a las experiencias sensibles.
La percepci�n se distingue de la sensaci�n en que aquella es un conjunto complejo de sensaciones fundidas, lo que captamos no son sensaciones aisladas sino estructuras totales de objetos, seres y acontecimientos, unidades mayores y m�s complejas, dotadas de significaci�n. Las percepciones poseen, como se dice en la actualidad, car�cter de Gestalt (forma), lo que significa que, en el conjunto de la percepci�n, no s�lo intervienen los est�mulos y las sensaciones transmitidas por los �rganos de los sentidos y el sistema nervioso central, sino que intervienen adem�s, y de modo decisivo, un factor m�s elevado �forma� que integra la heterog�nea pluralidad espacial y temporal de las diversas sensaciones en percepciones completas. Cuando vemos un autom�vil no vemos �nicamente un color y una extensi�n neutras, �vemos� un autom�vil, es decir, tenemos una percepci�n que integra otras sensaciones, recuerdos y conceptos previos (velocidad, ruido, comodidad, manejo, utilidad, elegancia, etc.). No son sensaciones puras, son percepciones de realidades complejas. La percepci�n es algo espec�ficamente diverso de la sensaci�n porque organiza sus datos e incluso los completa, los corrige, o los elimina, si es necesario, en funci�n del conjunto.
Los animales, seg�n las investigaciones de Von Uexk�ll, s�lo perciben, como conjuntos significativos, aquellos conjuntos de est�mulos que pueden tener inter�s para su conservaci�n y su reproducci�n, es decir, lo que responde a sus instintos b�sicos.
El animal siente el est�mulo, el hombre siente este est�mulo como realidad. Ese acto de aprehender la realidad, en cuanto tal, es lo propio de la inteligencia que act�a con el sentido humano. En un �nico acto se experimenta el est�mulo y se entiende la realidad. Es un sentir interactivo o lo que es lo mismo una intelecci�n sentiente. Es la diferencia esencial entre la sensaci�n animal y la sensaci�n humana. No por raz�n de su objeto sino por su estructura formal como facultad, inteligencia y sensibilidad constituyen una facultad una y �nica en cuanto facultad. La teor�a nos parece acertada.
Si pasamos ahora a la clasificaci�n de los sentidos humanos, nos encontramos un tanto confusos. Es tradicional la divisi�n escol�stica entre sentidos externos e internos. Aquellos ser�an la vista, el o�do, el gusto, el olfato y el tacto. Ya santo Tom�s advirti� que el sentido del tacto es gen�rico y se subdivide en muchos modos espec�ficos. Entre los sentidos internos, los escol�sticos enumeraban el sentido com�n que recoge y discierne el material de las sensaciones externas, la imaginaci�n, la estimativa o cogitativa y la memoria. No se llaman externos e internos porque aqu�llos perciban las cosas externas y �stos las internas, ni porque los �rganos de los sentidos externos sean extr�nsecos y los de los sentidos internos interiores al cuerpo. La distinci�n m�s bien se pone en que los externos siempre se excitan inmediatamente por alg�n est�mulo de orden f�sico, qu�mico o mec�nico, mientras que los internos no se ponen en acto sino con posterioridad a la operaci�n de los sentido externos. Es propio de los sentidos externos transformar la energ�a f�sica en energ�a fisiol�gica y ps�quica y producir inmediatamente un objetos intencional. En cambio, lo propio de los sentidos internos es elaborar ulteriormente y perfeccionar aquella energ�a ya transformada.
En resumen, que la sensaci�n es un modo inicial del conocimiento humano, que en s� misma es muy diversa de las sensaciones animales, que el hombre en las sensaciones capta lo real como real no s�lo como est�mulo, que las sensaciones humanas pueden clasificarse de diversas maneras pero que en realidad lo que m�s nos importa no son las sensaciones puras sino las percepciones que son los momentos en que, en verdad, conocemos los sensible, en fin que se da una verdadera causalidad de los est�mulos materiales en los �rganos de los sentidos y que de ah� resulta un conocimiento ps�quico de lo sensible, apto para ser elevado despu�s a pensamiento.