CAPITULO XXII
EL MISTERIO DE LO SOBRENATURAL
Como Surgió el Problema de lo Sobrenatural
La reflexión teológica sobre lo sobrenatural surge de una tensión implícita en toda la antropología teológica. Por otra parte, el hombre no ha quedado destruido. A pesar de estar –dividido-, sigue siendo capaz de conocer la verdad y de amar el bien, hasta el punto de que puede colaborar con la gracia para preparar su propia conversión.
El problema para la justificación, el hombre es incapaz sin la gracia de Cristo, concedida de una forma absolutamente gratuita, de dar un solo paso hacia la justificación. Por otra parte, la justicia es una perfección del hombre; más aún, es la perfección sin la cual el hombre bo puede alcanzar su último fin.
La naturaleza de una cosa es aquella perfección o aquel complejo de perfecciones que la constituyen en una especie determinada. La naturaleza del hombre es el conjunto de aquellos atributos que lo hacen animal racional.
Lo que no es natural ni debido, recibe el nombre de sobrenatural. Se distingue lo sobrenatural en cuanto al modo (un don natural concedido de una forma sobrenatural: el ejemplo clásico es la restitución milagrosa de la vista) y lo sobrenatural en cuanto a la substancia (un don que en sí mismo está fuera de la esfera de la naturaleza). Lo sobrenatural relativo supera una naturaleza creada determinada (por ejemplo, la inmortalidad corporal en el caso del hombre, que está por encima de la naturaleza humana); lo sobrenatural absoluto supera toda naturaleza creada y creable.
De todo ello hay que concluir que el don de la gracia no es sobrenatural únicamente para el hombre caído, sino también para el hombre inocente, y por consiguiente, también para Adán, incluso antes de su pecado.