CAPITULO XIX
EL CRECIMIENTO DE LA VIDA EN CRISTO
La inserción del hombre en Cristo tiene lugar al término de un proceso, a través del cual el hombre bajo el influjo de Cristo se convierte, o sea que pasa de pecador, a amigo filial del Padre.
La conversión por Cristo se realiza progresivamente, pasa de la conversión imperfecta (atrición), a la conversión perfecta (acto de caridad con el que el hombre acoge plenamente la llamada divina), así que se modifica a sí mismo, construyéndose una nueva forma de existencia, asumiendo la función del hijo en el Hijo.
La vida en Cristo no se obtiene de repente en toda su plenitud, sino tiene que desarrollarse y crecer, preparando el estado definitivo. Este proceso tiene como último término a Cristo. El hombre tiende hacia Cristo en la medida que participa de la misma vida de Cristo, se somete y unifica con El, y se convierte Cristo, en el ordenador de su vida.
Polémica: Justificación por la fe, o por las obras, valor de las obras.
DOCTRINA BIBLICA SOBRE LAS BUENAS OBRAS
Antiguo Testamento
• Dios premia las buenas obras y castiga las acciones malas.
• Dios revela que el premio por las obras buenas consiste en la unión íntima consigo.
Nuevo Testamento
• Cada uno será juzgado según sus obras.
• El premio consiste en la admisión al Reino de Dios.
Pablo
• La justicia depende de la fe, solo el que haya conservado la fe hasta la muerte, podrá esperar la corona merecida.
• La fe incluye esencialmente la obediencia y sumisión total a la Ley de Cristo, haciendo buenas obras.
• La vida eterna es concedida por Dios como gracia en Cristo.
• La obras buenas del cristiano son un don de Dios.
• El que ha recibido ese don, es “nada” sin la gracia de Dios que se le ha concedido y así, su vida se hace digna del premio.
• La vida eterna es también gracia porque las obras no son comparables a la inmensidad del premio.
El cristiano se ha liberado de la ley (obra libremente) porque:
• La ley de Cristo se basa en una relación personal del justo con Cristo, a quien el justo desea acercarse cada vez más.
• La ley de Cristo es la ley del amor y se manifiesta en obras buenas, implícitas en la opción fundamental.
• Los preceptos a los que el justo obedece no vienen únicamente desde fuera, sino que dimanan de un principio interior, que se le dio en el bautismo y son manifestaciones connaturales de la nueva vida recibida en Cristo.
Juan
• La encarnación del amor de Jesús, se realiza observando los mandamientos.
• Observar los mandamientos indica la presencia del Espíritu.
• El que cree en Jesús tiene la vida eterna, el que no, está condenado.
• La fe genuina desemboca connaturalmente en obras buenas.
• Todas las obras buenas son frutos de la unión con Cristo, pues se recibe de El, el poder de convertirse en hijos de Dios.
EL DESARROLLO DEL DOGMA
Padres siglos I - IV
• Se insistió en el valor de las buenas obras en orden al premio eterno.
• Utilizan el término meritum para desigtnar la relación existente entre la obra y el premio.
San Agustín
• El cristiano se ve libre de la ley, porque su voluntad ha sido sanada y se ha hecho capaz de observarla, ya que es llevado espontáneamente por el Espíritu de Dios, que mora en el.
• Teoría del Mérito. Las obras buenas merecen una recompensa de Dios, pero éstas son fruto de una gracia no merecida; por lo que Dios coronándo nuestros méritos, corona sus propios dones.
Sto. Tomás
• La vida eterna se le da a los justos como merced a sus buenas obras.
• Tipos de obras:
- Obra que procede del libre albedrío.
Merece la vida eterna por el hecho de que es conveniente que Dios recompese lo que el hombre ha hecho con sus débiles fuerzas.
- Obra fruto del Espíritu Santo.El influjo del Espíritu Santo ordena las obras del justo, intrínsecamente a la vida eterna. La obra participa de la dignidad de aquella gracia y contiene la gloria virtualmente.
- El mérito delante de Dios es distinto del mérito ante los hombres:
1) El hombre, en su ser y obrar, depende de Dios.
Sus obras, por tanto no le pertenecen totalmente, sino a Dios por la creación, la gracia y porque son fruto de la gracia. El premio, por consiguiente es un efecto de la misericordia de Dios.2) No hay igualdad entre obra humana y premio divino.
3) Dios no recibe utilidad de las obras buenas de los justos, sino que comunica su bondad a través de ellas. El justo al obrar el bien participa cada vez mas de la bondad divina, construyendo la unidad de su existencia.
Concilio de Trento
• Afirma que no basta la fe sola para salvarse. Es lícito obrar bien con vistas
a la vida eterna, buscando la gloria de Dios.
Doctrina del mérito.
1) El justo merece verdaderamente la corona del mérito, dada por el justo Juez.
2) Las obras son meritorias si están conforme a la ley, no se pretende que sean siempre perfectísimas.
3) Incluso los justos, que obran bien tienen la incertidumbre de su salvación “vitam aeternam et ipsius vitae aeternae consecutionem”.
4) Insiste en el influjo de Cristo en el mèrito de los justos.
5) No determina si las obras buenas del justo son meritorias por la gracia o si se requiere además de la aceptación divina, expresada como promesa.
Aspectos del Mérito
• Personalista. El acto meritorio debe ser no sólo moralmente bueno, sino además
librre de coacción externa y de necesidad interna. Tiene una bondad especial porque tiende a Dios, aceptando su voluntad.
• Ontológico. El hombre para adquirir méritos debe ser justo, estar en estado de gracia, unido a Jesús. El acto bueno y libre del justo es meritorio, mientras que un acto heroico, no unido a Cristo no ayuda a la vida eterna.
• Jurídico. Las obras buenas del justo son meritorias por el hecho que la misericordia divina quiere concederles el premio. Pero la raíz del mérito se encuentra en el Padre, que atrae al justo por medio de Cristo hacia su perfección, de tal forma que esta perfección sea también en cierto sentido el fruto de las obras del justo.
El objeto del mérito es una comunión mayor con Cristo. El fundamento del mérito es Cristo, ya presente en las acciones buenas del justo.
Se reconoce la exigencia intrínseca de la vida en Cristo, por lo que esa vida tiende a progresar cada vez más hacia Cristo.