CLONACIÓN HUMANA
Dr. Jordi Ferre
http://www.aceb.org
1. El hecho científico
2. Las cuestiones legales y éticas
1- EL HECHO CIENTÍFICO
El nacimiento del primer mamífero clónico representa un gran avance en el estudio del desarrollo de los organismos, es decir, de cómo se forma un individuo adulto a partir del zigoto que resulta de la fecundación del oocito por el espermatozoide. También supone la respuesta a un experimento planteado en los años treinta por el doctor Spemann para dilucidar cómo se establece la diferenciación celular. Por aquellos años, cuando aún no se había descubierto el DNA, los científicos que estudiaban el desarrollo se preguntaban cuál era el mecanismo mediante el cual las células que forman un organismo se iban especializando para dar lugar a los distintos tipos celulares. En 1932, Spemann propuso transferir el núcleo de una célula diferenciada a un oocito del cual se habían extraído los cromosomas y ver si el embrión resultante de esta transferencia de núcleo llegaba a desarrollarse o no, ello demostraría que una célula adulta diferenciada contiene toda la información genética y no pierde material genético en el proceso de diferenciación.
En 1952, Briggs y King describieron los resultados obtenidos en los primeros experimentos en transferencia de núcleos que se realizaron en ranas y sapos: la transferencia de núcleos de células embrionarias a oocitos enucleados eran capaces de alcanzar las primeras etapas de desarrollo. En los años siguientes se comprobó que si se utilizaban células embrionarias era posible obtener adultos. Pero si se utilizaban células somáticas completamente diferenciadas como donantes de núcleos los embriones sólo se desarrollaban hasta convertirse en renacuajos.
Los primeros estudios con embriones de mamíferos se realizaron con las mismas técnicas que con los anfibios, pero se encontraron con que los zigotos de mamíferos son mucho más sensibles que los de anfibios a las técnicas de micromanipulación.
Un aspecto fundamental era adecuar la expresión génica del núcleo transferido a la del estadío del desarrollo correspondiente al citoplasma del oocito enucleado. Existe una comunicación entre el DNA nuclear y el citoplasma celular a través de una serie de moléculas que son capaces de atravesar la membrana nuclear y regular que genes son expresados y cuáles se silencian.
A finales de los ochenta, Wilmut y Smith consiguieron el nacimiento de un cordero desarrollado de un embrión producido a partir de la fusión de una célula de blastocito con el citoplasma de un oocito enucleado. Esto manifiesta que las células de blastocito son totipotentes. Pero fueron los experimentos que estos autores realizaron en ratones los más decisivos: el éxito dependía de la fase del ciclo celular en que se encontraban la célula donante del núcleo y el oocito.
Recordemos que el ciclo celular consta de una fase de síntesis de DNA ( fase S) y una fase de mitosis ( fase M), separadas por dos huecos (gap) denominados fase G1 y G2, de modo que el ciclo celular se compone sucesivamente de una fase G1, una fase S, una fase 2 y una fase M.
En 1991 se incorporó el doctor Campbell al equipo de Wilmut y descubrió que el 90% de los núcleos embrionarios se encuentra en fase S. Por otra parte se observó que si se rompía la membrana nuclear en el proceso de transferencia del núcleo se interfería letalmente en la duplicación del DNA y el embrión moría. Los experimentos con embriones de ratón indicaban que los núcleos en fase inicial G1 eran más pequeños que en fases avanzadas de G1 o en fase S, esto hizo suponer que al inicio de la fase G1 los factores que regulan la expresión génica pasan al citoplasma mientras se produce la división, es decir, el DNA estaría libre de estas proteínas que lo recubren normalmente y sería más fácil su reprogramación por los factores existentes en el citoplasma del oocito. Esta técnica se utilizó primero en células embrionarias en cultivo y, dado el éxito, se usó con células somáticas en cultivo. De esta manera se consiguió el primer mamífero clonado a partir de células somáticas de un adulto.
Un año después de este éxito, un americano anuncia su intención de clonar personas. Afirman los pioneros de la clonación que técnicamente, hoy por hoy, no es posible clonar personas. El éxito que supuso la clonación del primer mamífero adulto a partir de núcleos de células somáticas ( en concreto, tejido mamario) se realizó tras cultivar 277 óvulos con núcleos somáticos y transferir 29 a úteros para su posterior desarrollo. Lo que a escala humana representaría la necesidad de disponer de 1200 óvulos, o en otras palabras de 120 a 240 mujeres donantes, para conseguir una clonación humana. Además, en los humanos, el control del desarrollo embrionario es dirigido inmediatamente por el genoma del propio embrión. En el ser humano, la interacción del núcleo poseedor del genoma embrionario con el citoplasma del óvulo recién fecundado que contiene todavía ácidos nucleicos de origen materno es mucho más rápida que en el caso de las ovejas o de los monos, con lo cual la reprogramación conseguida en éstos al introducir el núcleo de la célula somática diferenciada del adulto en el citoplasma del óvulo es mucho más difícil de conseguir en las personas. Según afirma el propio Griffin, del Instituto Roslin de Edimburgo, han nacido hasta ahora veinte ovejas clónicas, de las cuales once han muerto por malformaciones. Tampoco se conoce la esperanza de vida de estas ovejas clonadas ni su predisposición a procesos degenerativos o tumores.
De todos modos, aunque en la actualidad parece que no es posible, el optimismo científico permite pensar que un día u otro se podría conseguir clonar seres humanos.
2- LAS CUESTIONES LEGALES Y ÉTICAS
El Comité de Ministros del Consejo de Europa aprobó en noviembre del año pasado un Protocolo adicional al Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y la Dignidad Humana en relación con la aplicación de la biología y la medicina sobre prohibición de clonar seres humanos, por considerar que " la instrumentalización de los seres humanos a través de la creación deliberada de seres humanos genéticamente idénticos es contraria a la dignidad humana y constituye , así, un abuso de la biología y la medicina". En dicho protocolo " se prohíbe cualquier intervención que tenga por objeto crear un ser humano genéticamente idéntico a otro, ya sea vivo o muerto".
En el informe explicativo adicional se dice que " la clonación deliberada de seres humanos es una amenaza a la identidad humana, pues supone renunciar a la protección mínima contra la predeterminación de la constitución genética humana por un tercero. (?) Dado que la recombinación genética que se produce de modo natural es probable que origine más libertad para el ser humano que una configuración genética predeterminada, es en interés de todas las personas el mantener la naturaleza esencialmente aleatoria de la composición de sus propios genes". Precisamente la reproducción sexual de las especies mejora la adaptación de éstas al medio con respecto a la reproducción asexual, debido a la recombinacion genética que produce y la biodiversidad consecuente.
Sin embargo este Protocolo no ha sido firmado por Alemania ni el Reino Unido, pero mientras en Alemania los fantasmas del pasado han hecho que exista ya una legislación específica contraria a la clonación humana, en el Reino Unido es más significativa la ausencia. Lo mismo cabe decir de la situación en los Estados Unidos, donde la administración Clinton está promoviendo la prohibición de la clonación humana pero cuya legislación depende del Congreso, que no parece muy animado a ello. Como dice el propio presidente Chirac, " no se resolverá nada prohibiendo ciertas prácticas en un país determinado si los investigadores y médicos pueden desarrollarlas en otros".
El hecho de que dos de los países más avanzados en biotecnología, el Reino Unido y los Estados Unidos, estén todavía abiertos a la práctica de la clonación humana nos lleva a preguntarnos sobre los beneficios que se pueden esperar de ello. La respuesta hay que buscarla en la comprensión del contexto industrial que envuelve y empuja este problema. El desarrollo de estas técnicas viene dado por las ventajas que tanto en agricultura como en ganadería reportan la manipulación genética y clonación de especies más productivas a la vez que exactamente seleccionadas a las necesidades del mercado. No sólo esto, en medicina, la introducción de ciertos genes humanos en animales puede permitir la producción de sustancias terapéuticas o facilitar los transplantes de órganos al disminuir el rechazo inmunológico. Estas técnicas son útiles a la humanidad y a la vez generan importantes beneficios económicos a las empresas de este sector.
Estas ventajas se vuelven contra la humanidad cuando se pretende producir el salto y franquear la barrera de la dignidad humana, queriendo manipular genéticamente o clonar personas. Pero, ¿qué interés tiene clonar personas?. Las respuestas directas pueden ser tan variopintas como inmortalizar personas haciendo un duplicado antes de que se mueran, reponer la pérdida de un ser querido volviéndolo a producir, disponer de una técnica para tener hijos cuando otros métodos han fracasado, disponer de un gemelo en reserva para reponer órganos o tejidos cuando estos fallen en el original?! Las respuestas indirectas, seguramente las que en estos momentos frenan la prohibición contundente por parte de ciertos gobiernos, presionados por sus industrias, son del orden de que, según ellos, la investigación con clones humanos, aunque sea en etapa embrionaria, es necesaria para hacer importantes descubrimientos sobre el cáncer o todo tipo de enfermedades hoy incurables, lo cual no es cierto.
Es importante no olvidar que ya conocemos el hecho de que los gemelos univitelinos, producto de la escisión precoz de un embrión de forma natural, son genéticamente iguales, son clónicos, y sin embargo son dos personas diferentes. Si estos niños que son genéticamente iguales y se han desarrollado en un ambiente casi idéntico vemos que son diferentes entre ellos, ¿ cómo pretender inmortalizarse mediante un clon que nacerá muchos años después o pensar que se volverá a tener al hijo perdido en un accidente?. El producto de ambos intentos sería disponer de otra persona muy parecida, genéticamente igual, pero diferente.
Se trata de desarrollar la investigación biomédica en direcciones éticamente correctas, del mismo modo que los tejidos propios se pueden reproducir sin necesidad de clones, las enfermedades hoy día incurables se pueden investigar sin necesidad de tener embriones humanos clonados.
El fin no justifica los medios, esta máxima de la ética es especialmente importante a la hora de instrumentalizar seres humanos, de considerar seres humanos como medios u objetos para obtener los fines deseados.
