CAPÍTULO XIV
EL ACCESO AL PADRE
Pablo describe la novedad cristiana como el acceso que el hombre tiene al Padre por Cristo en el Espíritu Santo.
El acceso al padre pasa por 4 etapas de una forma menos determinada a más determinada:
1. La paz.
2. La amistad.
3. La inhabitación.
4. La filiación.
1. La paz
En el antiguo testamento la palabra shalóm (paz) significa la prosperidad material y espiritual. Por eso se decía: “La paz sea contigo”. Es un estado de bienestar individual o colectivo que se espera de Dios y no puede tenerse sin Dios.
En el nuevo testamento, la paz entre Dios y los hombres proviene de la “reconciliación” de los hombres con Dios. Dios traslada a los hombres por medio de Cristo del estado en que eran “hijos de la ia” al estado en que son objetos de la misericordia benévola de Dios.
Época Patrística: Clemente describe la paz cósmica, que se realiza cuando Dios da sus dones a todas las criaturas y las criaturas a su vez se someten dócilmente a su voluntad. Los cristianos encuentran la paz en la reconciliación perfecta con Dios y los occidentales en la prosperidad universal.
2. La amistad con Dios
Antiguo Testamento: La fe es el fundamento de la amistad (Abraham) La amistad es también para los sabios o justos que observan perfectamente la ley de Dios. Los mártires, los maestros de la fe son especialmente amigos.
Nuevo Testamento: Los discípulos son amigos de Jesús por dos motivos: 1. El perfecto amor que lleva hasta el sacrificio de la propia vida. 2. La familiaridad que se manifiesta en el conocimiento de la vida íntima de Dios.
Padres de la Iglesia: Los cristianos se convierten en amigos de Dios por una misericordia gratuita divina, que eleva a los hombres a semejante estado. Todos los hombres por el bautismo se hacen amigos de Dios.
• Familia de Dios: imagen de relación de fidelidad e intimidad.
• Para la amistad se requiere amor de benevolencia. Querer el bien del otro porque es su bien.
El justo no ama a Dios solamente como objeto de su propia felicidad, sino que se complace en el bien divino y quiere que se cumpla la voluntad de Dios porque reconoce en Dios al bien supremo. Dios a su vez quiere el bien de los justos con un amor de benevolencia. Aunque Dios lo quiere todo en orden a su gloria, no quiere la salvación, felicidad y perfección de los justos como un medio para obtener su propia bienaventuranza, sino porque esta salvación es una participación y una comunicación de su propia bondad.
• La amistad es un amor mutuo.
• La amistad es un amor recíproco estable.
El amor de Dios es fiel y el hombre le corresponde entregándose a Él por medio de una opción fundamental.
• La amistad tiende a manifestarse en actos. La benevolencia exige espontáneamente que se haga algo por aquél a quien se ama, y un afecto que supone la reciprocidad. Uno es amigo de Dios, cuando cumple todo lo que Dios le manda..
• Los amigos se consideran como una sola cosa “nosotros”. El amigo es considerado como otro yo y a veces como un yo mejor.
• Existe una “comunión”entre los amigos. Supone la posesión común de ciertas cualidades, inclinaciones, actividades, etc. En las que los amigos conviven y que constituyen el punto de encuentro entre dos personas. También supone que tiene ciertas diferencias que los complementan.
3. La inhabitación de la trinidad en el justo
Gracia increada: Dios establece una comunión entre sí mismo y el justo, no sólo por medio de gracias creadas, sino dándose a sí mismo. Se habla de la inhabitación de la santísima Trinidad en el alma del justo, ya que esta donación hace accesible a Dios, no sólo en cuanto que es uno en su naturaleza, sino en cuanto que es trino en personas.
Antiguo testamento: el germen de la doctrina sobre la gracia increada se encuentra en tres temas y se aplican al pueblo elegido y a cada uno de los fieles al aceptar vivir como miembros del pueblo de Dios.
a. Dios es el Dios de los justos.
b. Dios está presente en la vida de los justos con una presencia amigable y benévola. “Shekinah” que significa “habitar en la tienda”. Cuando más revela Dios, más se hace presente. Es una presencia benévola por la que Dios está dispuesto a escuchar las oraciones, a perdonar los pecados y a inclinar los corazones hacia la observancia de sus mandamientos.
c. El espíritu de Dios se les da a los justos, prometiéndose para los tiempos mesiánicos una efusión más abundante del mismo. El espíritu de Dios se derramará sobre todos los hombres y los transformará profundamente.
Nuevo Testamento: La presencia salvífica de Dios llega a su cima en Jesucristo: en él encuentra su cumplimiento la profecía mesiánica, ya que el Espíritu de Dios reposa sobre Él. Por la encarnación del Verbo, la divinidad se hace presente de una forma nueva entre los hombres, habitando entre ellos. Cristo y los cristianos forman un nuevo templo de Dios.
El pecado supone el desprecio al Espíritu que Dios le ha comunicado. El Espíritu hace que los cuerpos de los cristianos sean templos del Espíritu. (Por eso esta mal la fornicación y la idolatría).
Dios está en los hombres y pone en ellos su semilla. Los hombres están en Dios y caminan conforme a la voluntad de Dios, especialmente en el amor y en la fe. “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él” (Juan 14,23)
Padres de la Iglesia: Los justos son templos de Dios.
La inhabitación de Dios en los justos es concebida por los Padres como esencialmente diferente de cualquier otra presencia divina en el mundo. Por dos razones:
a. Las divinas personas al habitar en el cristiano, lo hacen partícipe de la naturaleza divina.
b. La presencia trinitaria comienza con el bautismo, cesa con el pecado y es restituida con la penitencia.
La presencia de Dios que se realiza en los justos, según los Padres, es una presencia formalmente trinitaria.
1. Todos admiten que las tres divinas personas están en el alma del justo.
2. Cada una de las personas tiene una función especial en la inhabitación.
3. Relaciones diferentes con cada una de las personas divinas.
La enseñanza de la Iglesia:
En el bautismo la persona se convierte en templo de Dios, en el que mora el Espíritu Santo.
En las oraciones del misal se pide la gracia de los fieles, convertidos en templos del Espíritu Santo.
La encíclica Mystici corporis de Pio XII
1. La inhabitación ha de considerarse en el contexto de nuestra unión con Cristo.
2. La inhabitación es un misterio.
3. Al hablar de inhabitación, hay que evitar todo panteísmo y toda afirmación de una unión hipostática de los fieles con una persona divina.
4. Todo es común a la santísima Trinidad, puesto que todo se refiere a Dios como a suprema causa eficiente.
5. La inhabitación está de alguna manera relacionada con el conocimiento y el amor, pero no se explica en que consiste esta relación.
6. Leon XIII dice que hay una diferencia gradual entre la inhabitación de Dios en los justos de la tierra y la unión de Dios con los bienaventurados en la visión.
Problema de los teológos con la inhabitación:
1. La inhabitación constituye una nueva relación entre la Trinidad y el justo. Tiene que haber en el justo un fundamento real de esta nueva relación.
2. ¿Tiene la persona relaciones distintas con cada persona de la Santísima Trinidad?
Explicaciones al misterio de la inhabitación.
1. La causalidad eficiente: Dios se halla presente donde obra. La revelación describe este misterio como una donación mutua de la propia persona. Este encuentro aunque exige algunas condiciones ónticas, consiste propiamente en un conocimiento y en un amor mutuo.
La inhabitación se da solamente en las personas.
a. La amistad exige que un amigo procure estar presente en el otro.
b. Santo Tomás explica que la presencia de la Trinidad en el justo se obtiene cuando el justo se hace consciente de una forma cuasi-experimental de Dios, que realiza en él la vida de gracia.2. La actuación cuasi-formal: M. de la Taille y K. Rahner: la visión beatífica es una unión perfecta entre la Trinidad y el bienaventurado mediante el conocimiento y el amor. Es Dios mismo el que se une inmediatamente a las facultades humanas, actualizándolas en orden al conocimiento u al amor de sí mismo. Esta actuación se realiza en el orden ontológico, lo cual quiere decir que es anterior a los actos personales del conocimiento y amor, ya que es principio de los mismos.
La actuación beatífica está unida inseparablemente a una mutación ontológica, accidental de las facultades del bienaventurado, mutación por la que este adquiere la capacidad inmediata de unirse vital y personalmente por el entendimiento y la voluntad con la santísima Trinidad. Esta mutación consiste, según la perspectiva tomista, en la gracia habitual, en la caridad y sobre todo en el lumen gloriae. Las tres personas de la Trinidad actúan en el alma del justo según su propiedad.
3. La amistad con el Padre, por el Hijo, en el Espíritu. El encuentro entre Dios y el hombre, en el orden actual, tiene lugar de una manera especialmente perfecta por el hecho de que la revelación se ha hecho a través de Cristo, Verbo encarnado. Se requiere una elevación ontológica: solamente esa elevación es la que puede hacer al hombre partícipe de la naturaleza divina. La inhabitación se explica así: El padre, el Hijo y el Espíritu Santo admiten al hombre en su propia intimidad, dándose a él, como una persona se entrega a otra persona.En esta comunión existe un orden. El Padre invita al hombre a su amistad, por medio del Hijo que se encarna; el Hijo a su vez envía al Espíritu Santo, que es el amor unitivo entre el Padre y el Hijo; el Espíritu Santo se da, como “alma de la Iglesia”, ya que uniéndose de modo misterioso a los hombres, los hace miembros de la comunidad salvífica y capaces de vivir una vida filial. El hombre al recibir la donación de las tres divinas personas, las debe recibir con espíritu de adoración y ofrecerles, como en un templo, “sacrificios espirituales, aceptos a Dios por medio de Jesús”.
4. La Filiación Divina
Antiguo Testamento: Somos llamados desde la creación: hijos de Dios. La paternidad de Dios implica por su parte una misericordia especial, una protección especial. Por parte del hombre exige que honre a Dios obedeciéndole, imitando su modo de obrar. La figura del padre es patriarcal, que mira a sus hijos con un gobierno afectuoso, esperando de ellos una obediencia decidida y confiada.
Nuevo testamento: Jesús llama a Dios “Abba” Padre e indica una intimidad., un conocimiento perfecto recíproco y la completa complacencia del Padre en el Hijo. Jesús es hijo de Dios, mientras que los hombres tienen que convertirse en hijos de Dios.
Los discípulos tienen que portarse ante de Dios de una manera filial. Tienen que hacer buenas obras para que el Padre celestial sea glorificado. Su comportamiento tiene que ser digno de los hijos de semejante Padre. El que se haya alejado del Padre, volverá a ser admitido como hijo, si vuelve a él arrepentido. Es una religión del amor, donde la confianza libera los corazones y la caridad filial lleva espontáneamente al cumplimiento de la Voluntad del Padre.
El hombre se hace hijo de Dios, no por el nacimiento sino porque es regenerado (adoptado, salvado) La filiación divina lleva consigo una manera determinada de vivir y de obrar; el que comete pecado, no es hijo de Dios. Pero hacerse hijo de Dios no supone un mero cambio moral, sino que lleva consigo una realidad ontológica: en efecto, la filiación es un don de Dios; nuestro nacimiento de Dios se realiza por el Espíritu, es un don que viene de arriba y que se alcanza cuando recibimos la semilla de Dios, que permanece en el hombre: por eso no solamente somos llamados hijos de Dios, sino que lo somos realmente, aun cuando no se manifieste en la vida presente la realidad ya poseída.
Tenemos relaciones distintas y especiales con las tres divinas personas. Dios es nuestro padre, Jesús nuestro hermano y el Espíritu Santo en el cual nacemos y empieza la relación filial.
Concilio Tridentino: estado de gracia y de adopción como hijos.
Reflexión teológica: La adopción tiene lugar cuando un hombre gratuitamente admite a otro a participar de la condición de hijo natural, condición que lleva también consigo el derecho a la herencia. Dios comunica una participación de su propia naturaleza, que no es una posesión de la naturaleza idéntica y no hace que el hombre se convierta en Dios.
Santo Tomás piensa qque el hombre es adoptado como hijo por toda la Trinidad, ya que toda la Trinidad es causa eficiente de la adopción del justo. El Padre es el autor de la adopción, el Hijo es su ejemplar, el Espíritu Santo es aquel que imprimen nosotros la semejanza con el ejemplar.
Resumen:
El Padre toma la iniciativa de enviar al Hijo para que nosotros lleguemos a ser también hijos suyos; es solamente el Hijo el que se encarna y lleva a cabo (con su muerte y resurrección) nuestra redención, por la que adquirimos la posibilidad de convertirnos en hijos de Dios; y son el Padre y el Hijo los que mandan al Espíritu Santo, que renueva nuestros corazones haciéndonos invocar: ¡Abba! ¡Padre! (Esto es la economía trinitaria).